jueves, 24 de octubre de 2013

La mudanza.

Estos días vuelvo a estar ocupada en otro cambio. De todos los que he hecho hasta ahora, este es el que más miedo estoy sintiendo. He incluso en el que me he visto superada más veces. Me parece increíble que me asuste algo que he hecho tantas veces, para ser exactos, cinco veces en los últimos nueve años. 
Supongo que este miedo viene dado porque lo he vinculado a un pasar página definitivo. A un aquí y un ahora muy distintos a los que había hecho hasta la fecha. Tengo la sensación que soy más sabía y tengo muy localizados mis puntos débiles. 
Decididamente he llegado a la conclusión que mi único miedo es salir de la zona de bienestar a la que me acostumbrado estos años. Me guste o no, una se acomoda a una serie de vivencias y salir o romper esas costumbres te deja totalmente desprotegida ante un futuro incierto.
Es precisamente esa sensación, la del miedo, la que te hace estar alerta. Esa misma que hoy me ha permitido aprender una lección muy importante.
Hoy me he llevado una nueva decepción, sumada a las que ya tengo aculadas en la mochila me la he tomado francamente muy mal.
He llorado algo, he dicho muchas tonterías y después de un rato he decidido tomar el toro por los cuernos y aclarar la situación llamando a la persona que me había fallado. Llámame antigua pero parte de mi gran disgusto ha sido precisamente por eso, por no decirme las cosas a la cara y esconderse detrás de un mensaje de texto.
No me ha sorprendido que no descolgara el teléfono , ni tampoco que no respondiera el mensaje que le he envidado después explicando los motivos de mi llamada. Mi única intención era exigir el mínimo respeto que merezco. Entonces es cuando me he dado cuenta que no son las personas las que te decepcionan es lo que tu proyectas en ellas.
Hasta esta tarde esa persona contaba con mi respeto y mi admiración, pensaba que era una persona sincera y honesta, eso nadie me lo había dicho, lo proyecté yo solita. Después de ver las maneras en las que me ha echado la jarra de agua fría, me he dado cuenta que no se puede esperar nada de una persona así.
En otras circunstancias estoy segura que no hubiese forzado la situación a conocer la verdad, de repente un día, en mi caso ha sido hoy,  te dices a ti misma por que te has de quedar con la duda pudiendo directamente preguntar a la fuente. No me esperaba para nada esa respuesta, también me toca ser sincera.
Lo importante es que haciéndolo  hoy he salido de mi zona de bienestar, aquella de la duda eterna, en la que no me siento bien pero no me dan la bofetada.
Ahora tengo la certeza que ha sido una bofetada para despertarme y estoy muy relajada, como los niños pequeños después de la pataleta.
Me doy cuenta de toda la energía que he perdido durante tanto años sumida en la duda, no con esta persona en concreto, hace demasiado tiempo que repito el mismo patrón, solo  para no tener que enfrentarme a las situaciones conflictivas, claramente por miedo a oír algo que no me gusta.
Lo que también me hace deducir que la duda surge cuando ya ves que aquello no es como tiene que ser o no estas controlando la situación. Es ese el motivo del miedo, el no querer afrontar la realidad. Hablo de mi miedo por supuesto.
Cambiarme de casa esta vez, quizás era más necesario de lo que me creía. Esta larguísima mudanza me esta haciendo perder lastres en el camino que ni yo misma sabía que lo eran, además de aprender cosas, tales como, para que las cosas sean fáciles, antes has de ser valiente y  tomar decisiones difíciles.

martes, 24 de septiembre de 2013

El atardecer

He visto algunos amaneceres y muchas puestas de sol. Poco extraña a quien me conoce. Para qué yo vea un amanecer sólo puede ser porque no me haya acostado en toda la noche. Y aclaro que no necesariamente por venir de fiesta.  
A un así creo tener suficiente experiencia en ambos acontecimientos para decir que prefiero mil veces la belleza del atardecer. Da igual donde lo vea. En la gran manzana de Nueva York, en un acantilado con vistas al mar Egeo, en un barco en medio del pacífico o en mi humilde balcón contemplando los terrados de mi ciudad. Siempre me parece el espectáculo más bello que he tenido la oportunidad de presenciar.
A veces me entristece porque termina el día, otras en cambio estoy deseando que llegue ese momento y  pienso que en unas horas empezara otro un nuevo día y ese inmenso abanico de colores que ilumina el cielo, me hace creer que mañana será mejor. 
Hace ya algo más de un mes, aquellos que me seguís recordareis que no sabía si continuaría escribiendo petoniadas. Tenía la sensación de estar tocando fondo, pensaba que  para empezar de cero debía hacer cosas distintas.
Con los días todo toma un matiz distinto, como me dijo mi madre "Lo positivo de tocar fondo es saber todo lo que viene desde ese momento es ascender". Y la verdad es que tenía razón, cuando más sola creí que estaba, fue cuando me dí cuenta de los grandes apoyos que tenía.
El tiempo todo lo relativiza y un día contemplando un atardecer te das cuenta  que empezar de cero es cuestión de actitud, no de renunciar a todo aquello que te hace sentir bien, en todo caso identificar aquello que te hace sentir mal y alejarlo de tu vida, aunque te duela.
A nadie le gusta sentirse superado por las circunstancias. Lo pasa mal el que lo siente y las personas que le rodean. El caso es que estos momentos al final son necesarios en la vida para centrarse, aprender y saber realmente que es lo que quieres. Tengo la sensación de haber vivido un punto de inflexión del cual tengo claro que jamás volveré a ser la misma.
Hace un momento mientras estaba escribiendo esto se apago mi ordenador. Como hay cosas en mi que por mucho que pasen los años, me atonten las ostias o me desestabilicen los amores, nunca cambian, pensé "esto ha tenido que pasar por algo". En realidad ha pasado porque se me han actualizado automáticamente algunos programas, pero a mi, me ha llegado más allá. Al reiniciar el portátil he releído lo que había escrito, el ultimo parágrafo se me ha ido de las manos, no expresa mi estado actual, en todo caso hago una reflexión del pasado. Estaba apunto de borrarlo pero he declinado la idea porque el pasado forma parte de lo que soy en mi presente.
Esta es una de las pocas veces que escribo tranquila y sosegada, sin intención de motivar a nadie, solo por lo mucho que extrañaba volver a escribir, resulta ser que sin drama también nace la inspiración. Esta tranquilidad es algo que hacía mucho tiempo que no sentía. Realmente tengo la sensación que ha amanecido otro día. De repente pienso que el amanecer no tiene los colores intensos del anochecer, la mayoría de los que he visto el sueño me podía pero es el amanecer el que abre el día y es durante el día cuando se presentan las mejores oportunidades.
 

sábado, 10 de agosto de 2013

De cero

Hace cosa de un mes, quise iniciar un reto que no he podido cumplir. Los primeros días me encontraba muy mal, cansada a extremos en los que no recordaba haberme visto jamás así. Era imposible escribir en esas condiciones. Las ultimas semanas no he sido capaz de escribir porque de nuevo volvía a tener el corazón roto. Me avergonzaba tanto volver a sentirme así. Soy consciente que cuando me siento así la musa de de inspiración se instala en mi cabeza y soy capaz de escribir durante horas cosas que llegan al corazón.
El problema ha estado en la vergüenza que me da volver a reconocer que vuelvo a estar igual, me fatiga escribir siempre lo mismo. Hace dos años llorando por uno, entre medias por alguno otro, el año pasado por el primero hasta que llego un tercero que me quito la pena del primero para joderme el año entero, aunque el primero también se ha dejado ver, poco eso si, pero lo suficiente para joderme los días de tranquilidad. Es para tomárselo a risa, soy una mujer con éxito y con  mal gusto. Me gusta hacer la broma que no he superado la etapa esa del novio chungo que jode tanto a tu padre. Siempre estoy entretenida eso es cierto pero realmente he terminado muy agotada.
En uno de esos días que me dio por escribir, hice algo muy distinto a lo habitual, escribí una carta. No era una carta, era una declaración de guerra. El caso es que no tenia destinatario y me puse a pensar que podía habérsela mandado tranquilamente a la mitad los hombres que habían pasado por mi vida en estos últimos seis años. Claramente no podía publicarla pero me hizo pensar mucho.
Hace unos días vi un reportaje por la television de personas que estaban divorciadas, era un reportaje de experiencias. Me sorprendió mucho el testimonio de una mujer porque hasta ese momento no me había dado cuenta que yo pensaba igual.
Dijo algo así como que cuando inicio relaciones después del divorcio siempre tenia la sensacion que aquello era temporal, incluso con su nuevo marido y padre de su hijo pasaron años hasta que no se quito esa sensación de encima.
A mi me pasa, me he dado cuenta que lo pienso siempre. No hay problema cuando ves que la persona con la que estas te llena, la dejas y ya esta, creo que en eso si soy muy sincera. El problema es cuando encuentro a alguien especial, me suceden varias cosas, por una parte quiero disfrutar del momento pero no se hacerlo, porque siempre pienso que aquello tiene que terminar y me paso el día sufriendo porque a más sentir más cerca del final me siento y no quiero que llegue, dejo de ser yo y me convierto en una persona sumisa e insegura, por otro lado, todo por culpa de las pelis románticas esas que me trago, espero que sea la otra persona la que me haga creer que nada de eso pasara. Así que cuando pasa porque al final pasa, tengo sensación de culpa porque lo veía venir y por otro decepción porque no han sabido valorme y no han creído en nosotros.
Es agotador, de verdad. Ayer en uno de esos arranques flamencos que yo tengo, le mande un mensaje vía whatsapp, eso otra, gracias a las nuevas tecnologías eso de charlar y tomar un café para qué. Pues eso, le mande un mensaje al Tercero concentrado decepción e ira. No me arrepiento de lo dicho puede que si de haberlo dicho. Es decir todo lo que dije era la verdad que sentía en ese momento, el caso es que hoy lo pienso y digo si era necesario. Total para leer la culpa a sido mía, cosa que ya sabía porque claro como yo lo he dado todo y el no ha hecho eso que hacen en las películas que tanto me gusta. Claro que si tu me oyes hablar solo cuento aquello que me ha hecho ver que aquel señor no es de fiar, me he enamorado a base de putadas y desplantes.
Quiero tomármelo a risa. Me he dado cuenta que he dado la responsabilidad de mi tranquilidad a los otros. No lo digo en plan auto castigo, lo digo en toma de conciencia de las cosas que no funcionan bien.
Una se cree que el tiempo todo lo cura, pero hay heridas que no se ven pero están ahí. El problema jamás fue que mi exmarido y yo tomáramos distintos caminos, el problema fue reconocer que todo aquello en lo que creía ya no era verdad. Esa herida no se ve, al principio ni la sientes pero con el tiempo si no la sabes curar se hace enorme. No hubo problema en pasar pagina después del divorcio, viví una segunda adolescencia increíble, viajé, conocí mucha gente y lo pasé genial. El problema a venido después cuando me he dado cuenta que no sé querer.
No se si volveré nunca más a ver al tercero, ayer le dije lo que me dio gana, después me fui de fiesta como si nada pasara, reemplazarlo habría sido super fácil, siempre lo es. El caso es que pensé en mi herida y esa no se cura con halagos de una noche. Y volví sola a casa llorando por el.
Me he cansado de buscar culpables, de victimizarme y no saber poner limites. Las soluciones callan todos esos fantasmas pero estas hay que buscarlas.
Este es el escrito más personal y explicito que he escrito. Del cual más orgullosa me siento. No ha sido casualidad encontrar personas en las que en ese momento no podían empezar algo porque la primera que sentía miedo y no estaba preparada era yo.
Y de este escrito tan personal me voy despidiendo, no se si va a ser el ultimo, de momento no me apetece seguir escribiendo más. Paso del reto, solo era por alimentar el ego. Me he expuesto mucho, para algunos demasiado, me da igual, yo he necesitado seis años en poder ver lo que me pasa. Y si por un momento alguien se siente como yo me he sentido y esto le puede ayudar de verdad habrá tenido sentido este blog. Ya no soy Sonia Petonia, no tiene razón de ser escribir petoniadas, como tampoco se si quiero seguir haciendo teatro, ni si volveré a tejer bufandas. Lo que si quiero es volver a empezar, empezar de cero.
 
 


sábado, 20 de julio de 2013

Para las tres mil sigue quedando mucho por decir.

Hacía más de un mes que no escribía nada. Justo ayer me decidí a publicar algo. Cuando lo hago suelo mirar el numero de vistas que tiene mi blog para ver que tal va y mirar de intuir si va gustando.
He de ser sincera los dos días posteriores a toda publicación me paso el día mirándolo en cualquier rato libre que se me presenta.
Hoy he recordado que el próximo agosto hará dos años desde que inicié el proyecto de este blog, consistía en ser yo y mis petoniadas. Puedo recordarlo como si fuese hoy, me encontraba en un momento de mi vida muy perdida. Necesitaba recuperar cosas que me hicieran sentir bien, entonces recordé lo bien que me sentaba de joven escribir. En aquella época solían decirme que lo hacia incluso bien. Y en el instituto gané un par de concursos de esos de relato corto. Gané dos porque solo me presenté esos dos años.
Unos meses antes una amiga periodista, publicista y muy ingeniosa, empezó su propio blog. Su objetivo consistía en promocionarse para futuras oportunidades laborales. Y la verdad que me encantaba leer sus post. Podía imaginar como me contaba esas historias en directo y me sorprendía a la respuesta de gente. Jamás me había imaginado haciendo yo algo así. Admiré su creatividad y su valentía por decir públicamente lo que pensaba.
Un día me vi sumamente hundida, el motivo a día de hoy da igual. Me sentía sola,  con la autoestima por los suelos, con ganas de hablar y no tener a quien contarle nada. Bueno gente siempre he tenido, pero quien me conoce ya sabe que me cuesta pedir ayuda, que cuando la pido me sabe mal y cuando la historia es siempre la misma la primera que se avergüenza, fustiga y aburre soy yo.
Y un día después de leer a María me dije "Sonia ¿Por qué no haces lo mimo tu? Necesitas poder hablar, no te importa quien sea el que te escuche".
Cierto es que cuando me divorcié me dí cuenta que hablar de lo que me pasaba me liberaba de cargas, me hacía sentir mejor y pensar con claridad. Durante años me fui hermética, fría y distante. No deje salir ni expresar sentimientos, eso lo pague muy caro y me juré que jamás me volvería a pasar.
Así que decidí iniciar este blog, creo que con un post llamado "Mucho por decir", al que siguió capitulo 2. No tenia nada de que esconderme, a todos nos han partido el corazón, todos hemos perdido a un ser querido y todos estamos en constante evolucion. Si que es cierto que al principio me exponía demasiado, luego aprendí a contar lo mismo sin decirlo todo.
El primer mes se convirtió en todo un éxito. Mira que era mala, ahora los leo y alucino. Escribía casi a diario, gracias a ello mejoré. En quince días llegué casi a las quinientas visitas, hay que decir que estaba de vacaciones. Con el tiempo fui espaciando mis publicaciones, ahora no llego ni una al mes, a día de hoy cuando mis amigas ven que publico ya tiemblan ya piensan "A esta algo le pasa" y hay veces que les he de dar la razón.
El caso es que hoy miraba el numero de visitas globales del blog, quedan pocas para hacer dos mil quinientas en dos años y me he propuesto un reto, llegar a las tres mil antes de agosto.
No voy a esperar a tener algo que liberar para escribir, quiero seguir haciéndolo porque me gusta hacerlo, un vez lo conseguí y este es mi nuevo reto.
Porque estoy segura que siempre tenemos algo dentro para decir. Pienso exprimir al máximo mi ingenio, puede que incluso nombre a mi amiga Marta en algún post, ella que siempre se queja que nunca la he nombrado. Tampoco he nombrado nunca a Lorena y ella no se me queja. Pero bueno ahora creo que voy a tener ocasión de hablar de todo el mundo.
Gracias a los que me habéis leído estos dos años, a las criticas constructivas y los halagos,  por escucharme y animarme a seguir escribiendo. Si nadie me hubiera leído puede que jamás hubiera pasado del capitulo 3. Escribir me ha servido de refugio, me ha dado voz y me ha ayudado a ordenar muchas cosas.  
De nuevo amenazo, tengo mucho que decir, esta vez voy a alimentar mi ego. A por los tres mil!!!!!
 

jueves, 18 de julio de 2013

La Tormenta

Varias de mis amigas dicen que solo escribo cuando algo me pasa, creo que esta vez les he de dar la razón. Hoy me siento sumamente agotada, la tormenta de ayer me ha tenido la noche en vela. Fíjate tan valiente que parezco y sigo teniendo miedo a lo mismo que le temía a los seis años. Las tormentas y los perros. Con perros hoy no he soñado, solo me habría faltado eso.
Si a este cansancio extremo le sumas tiempo libre el resultado sería irse a dormir, pues bien, en mi caso no es así. Resulta que me he pasado una temporada realmente estresada sin tiempo para mi, de golpe toda esa actividad cesó de un día para otro, me he visto con tiempo libre, tiempo para dedicarme a mi. Cosa que no se hacer. Me he dado cuenta que para ser feliz tengo que complicarme la vida. Ya sea por causas externas, como serian exceso de actividades o causas internas pensar en historias para haceme mala sangre. Y el cansancio en mi caso, al igual que me pasaba a los seis años, me deja tontita, sensible y muy sentida. Pues eso que hoy estoy cansada y con tiempo libre, solo me falta un cambio hormonal de esos de "me gusta ser mujer" y podemos cantar bingo.
Estos días de tiempo libre le he estado dando vueltas a una cosa que me sucedió el sábado, un amigo me hizo una broma. Una broma tonta, un comentario estúpido. Al segundo de decírmela ya sabía que aquello que me habían dicho no iba con mala intención,  aun así ese segundo no me gusto nada. Lo que me dejo realmente enfadada conmigo fue ese segundo de ira. ¿Como había podido tenerlo?
Me supo mal la contestación que le dí  "¡Te has pasado!" Él en ningún momento hizo aquel comentario para hacerme daño, en todo caso sería para lo contrario y sacarme una risa. El caso es que durante estos días he estado pensando en porque aquel comentario me afecto. Naturalmente el problema lo tenía yo, a una solo le afecta aquello que permite que le afecte. Yo lo permití durante unos segundos quizás porque no me lo esperaba o quizás porque hay cosas a las cuales no he pasado página o no me he sabido perdonar.
No me atreví a explicar lo que realmente me había pasado. Pensaba que si lo hacía podía ponerme a llorar. Pensaba que podía reírme de mi sombra, pensaba que habían cosas que se habían quedado atrás y que por un solo momento me sintiera herida me hizo ver que el tiempo hace olvido pero no el perdón.
Lo curioso es que cuando fomentas una seguridad en unos pilares. Pongamos que estos pilares por un momento tiemblan, supongamos que por una tormenta, el resto lo que hay encima  de dichos pilares tiembla también. Pasada la tormenta hay que preguntarse ¿Por qué temblaron aquellos pilares?
A mi ese comentario tonto me hizo temblar y durante días he pensado cual fue el motivo. Ya he sabido el porque, ciertamente creo que esos pilares hoy son un poco más fuertes. Me liberé de un lastre, de algo guadado en la mochila y que olvide que tenía.
Me alegro de haber tenido tiempo libre y haber podido dedicar ese tiempo a reforzar mis pilares. Como también me alegro de estar cansada hoy, para tener la sensibilidad necesaria para poderlo expresar.
Las tormentas seguirán apareciendo y me seguirán asustando pero después de la tormenta, siempre saldrá el Sol.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Déjalo estar

Hace unos días empecé a meditar, había oído que te ayuda a sentirte mejor. Empecé muy enserio, un rato por la mañana, con mi piti y mi vasito de leche, otro por la tarde sentadita tomando el sol en mi terraza con una coca cola y por ultimo tumbada en la cama justo antes de ir a dormir. Todo eso el mismo día.
Dado que en esos temas  no tengo ni idea y básicamente soy lo que se suele decir un saco de nervios, esas primeras experiencias resultaron ser un completo desastre, sobre todo la nocturna. Lejos de alejarme de las preocupaciones, lo que hice fue dar vueltas a los pequeños problemas, convirtiéndolos en grandes. La parte positiva fue  descubrir que no había cerrado algunos capítulos que yo ya daba por terminados. De eso ya me dí cuenta al día siguiente porque no solo me monté una película, me la creí y encima me dediqué a  ir pidiendo cuentas a terceros. En definitiva aquello me sentó fatal.
Si bien es cierto que de todos los defectos que tengo el peor es mi impulsividad, esta trae consigo probablemente la parte que más me gusta de mi. Solo después de haber sido impulsiva soy capaz de recapacitar, de ver cual es el origen del problema y si es necesario pedir una disculpa. No voy a decir que esto sea correcto, ni maduro, ni que  lo tenga que consentir nadie. Siempre he dicho que para aguantarme hay que quererme mucho. El caso es que después de vivir mi gran película, pensé. Me dí cuenta que aquello no era meditar y empecé a documentarme de como se hacia eso.
Mi primer recurso fue Internet, allí encontré grandes consejos. Por último se lo conté a mis amigas, Mónica me hablo de la importancia de la respiración y Eli me recomendó ponerme música que me aportara tranquilidad. Esto ultimo es aquello que tenia más claro, escuchar música que me aporta tranquilidad, "The  Beatles".
Jamás me he escondido de lo mucho que me gustan The Beatles, pero los que me conoceis pocas veces me habréis visto compartir esa música, en especial una canción que solo la compartí una vez en las redes sociales y poco después me arrepentí. Esa canción es "Let it be". La traducción es "Déjalo estar".
Así aprendí yo a meditar, periodos cortos de tiempo, respirando correctamente y con evadiendo mi mente en un... déjalo estar.
No podía ser otra canción, tampoco fue casualidad encontrar esa canción, creo que ella me encontró a mi hace casi veinte años. Sin saber lo que significaba la escuchaba una y otra vez en un radio cassette rojo que tenía en mi habitación. Casualidades, la cinta me la gravo la misma Eli que me recomendó la música para la meditación y la letra la saque tiempo después de un libro que me encontré en la biblioteca.
Para la mayoría de los mortales solo se trata de una canción bonita, para otros incluso se trate de una canción demasiado lenta. Después de grabarla "The Beatles" se separaron. Francamente los que piensen los demás me da igual, a mi me importa lo que a me hace sentir. Es una canción  que me consuela cuando me siento sola o cuando suceden cosas que no entiendo. Me recuerda que hay cosas que tienes que dejarlas pasar, porque  no dependen de ti o que se escapan a tu razón y preocuparte por ellas tampoco harán que cambien. Me permite poder llorar sin sentir pena, si no desahogo.
Cuando empecé a oír ese "Let it be" no entendía el mensaje, han sido las ostias del camino las que me enseñaron la importancia de dejarlo estar.
La pregunta seria ¿Que tiene que ver un "dejalo estar" con la meditación? Pude que nada o todo, Meditar para mi era dar vueltas al sin sentido. Necesite recordar un "dejalo estar" para ver que se trataba precisamete de eso un sin sentido que me alejaba de mi objetivo, que era todo lo contrario, era encontrar sentido al resto.
Parece lógico aquello que no depende de ti déjalo estar, pues por muy lógico que parezca hay veces que nos empeñamos en buscar una explicación o una solución. Y es que la teoría siempre ha sido fácil. La práctica es la que te enseña que dejar estar, no es perder la batalla, es aprender de vida. Yo hace veinte años que conozco la teoría y los mismos que la intento poner en práctica.


sábado, 20 de abril de 2013

De camino.

Hace muchos días que no publico nada, contrariamente a lo que se pueda pensar, este periodo esta siendo realmente productivo para mi, en cuanto a escritura se refiere. Solo cambia que ahora en lugar de escribir con mi ordenador, lo hago en una libreta bolígrafo en mano.
Hay épocas en las que no puedes expresar públicamente todo lo que sientes, entre otras cosas porque no lo sabes ni tu. A esas épocas las llamo de transición. Hay días en los que crees que te comes el mundo y otros en los que no sabes ni en que mundo vives.
Hace unos días publique una entrada que hablaba de la verdad y de la necesidad de enfrentarte a ella. De aquel escrito quiero destacar una reflexión, la cual cito textualmente "La única conclusión a la que he llegado es que cuando tu no eres sincera, no expones y no cuentas, la verdad te abofetea la cara tantas veces como te niegues a aceptarla".
Realmente tampoco se trata de una reflexión. En su momento no pensé mucho mis palabras a la hora de escribirla. Como casi siempre que escribo, me pongo delante de folio o en este caso del portátil y dejo que estas fluyan. El caso es que alguien destacó esta frase de entre todas y me lo hizo saber. Justo fue en ese momento cuando me detuve a pensar lo que significaba aquello que yo misma había escrito.
Fue por esa época en la que se inicio mi etapa de transición, había algo realmente que me estaba haciendo daño, algo que se repite una vez y otra por algún motivo que hasta la fecha desconocía. Lo realmente fácil es victimizarse, culpar  a los demás y esperar las respuestas de fuera. Otra opción es hacer como si no pasara nada e iniciar otra historia nueva, historia que probablemente terminara con el mismo desenlace que la primera, con el agravante que aquello ya lo has vivido antes.
¿Como se inicia entonces la transición? Supongo que no te das cuenta de un día para otro, hay veces que no estas preparada para aceptar las verdades. Pero si que llega ese día en el que estas cansada , triste y agotada en el que dices ¡Ya no puedo más! No depende de quien, ni como,  el problema es la dependencia que tu misma has creado.
La dependencia en si misma suena como algo negativo. Puede que lo sea en el más extendido de sus usos. Todos somos dependientes de algo en mayor o menor medida. No es malo ser dependiente cuando se tiene consciencia de ello. Yo dependo de mi trabajo para poder poder vivir por ese motivo lo respeto, cumplo con mis tareas e intento hacerlo lo mejor que puedo. El me proporciona dinero y yo mi compromiso a dar lo mejor de mi. Es una dependencia lógica, que dura de lunes a viernes unas cuarenta horas a la semana. Todos conocemos adictos al trabajo, a los que compadecemos porque no disfrutan de los pequeños placeres de la vida.
Eso sucede con todo en la vida, dependemos de las personas, de nuestros seres queridos a los que a veces les damos nosotros amor y otras ellos nos dan. Pero que pasa cuando te vuelves dependiente de la atención. Al final no importara de quien venga, lo importante es tenerla.
 El adicto al trabajo, sera adicto en cualquier empresa, independientemente que el trabajo sea distinto en un lugar que otro. Se excusará en la responsabilidad, en hacer las cosas bien o en la presión de sus superiores. La verdad es otra. Hay un problema y si no tomas consciencia de el jamás va a cambiar.
El mejor camino a la independencia es conocer todas las dependencias.  En esa esta consistiendo mi dificil transición, me ha costado treinta y tres años crear ciertas dependencias y eso hora de desprenderme de aquellas que en no me aportan cosas buenas, apreciar y respetar las que si me dan y prepararme para que las que se creen en un futuro sean dependencias sanas. Una dependencia sana para mi es hacia algo concreto, algo que se necesite consciente y voluntariamente, que aporte lo mismo que das, ni menos ni más, algo que te necesites por si mismo y no por lo que significa lo que te da. Según algunos sabios las dependencias sanas se llaman amor.
 

lunes, 4 de marzo de 2013

Reencuentos

No sé que me pasa ultimamente, desde hace cosa de un mes y medio están reapareciendo personas en mi vida que por distintos motivos habían salido de ella.
Hoy ha sido cuando realmente he tomado conciencia de  ello, la persona que he visto me ha dejado totalmente bloqueada, casi sin darme cuenta estaba lagrimeneando en medio del supermercado. Me he encontrado con alguien a quien apreciaba mucho y por algo que le sucedió a ella, de lo cual yo no tenía culpa alguna, decidió romper con todo aquello que le recordaba a aquello que le había hecho daño, en todo aquello me incluyo a mi. Cosa que respeto, en parte entiendo, pero no comparto. 
Hemos iniciado una de esas conversaciones incomodas en las que no sabes que contar y en realidad se lo quieres contar todo, pero era tal su incomodidad que no me atreví a decirle lo mucho que le eché de menos. En su día lo hice pero no me escucho, pensé que necesitaba tiempo y después me acostumbré. Con lo único que me quedo son con los buenos recuerdos que me dejó, lo mucho que me ayudó cuando más lo necesitaba y lo guapa, feliz y estupenda que la he visto hoy.
Lo sorprendente es que hace un mes y medio que son muchos los reencuentros que he tenido, casuales y premeditados, directos e indirectos y  para nada hablo de reencuentros en el terreno sentimental, eso son otras historias, hablo de personas que se han ido a vivir fuera, personas con las que decidí poner distancia, personas que decidieron ponerla conmigo o con personas con las que simplemente deje de coincidir. El caso es que hoy me dado cuenta que no puede ser tanta la casualidad.
Lo primero que he pensado es que algo va a pasar, esto de cerrar tantos asuntos pendientes algo tiene que traer, o me muero o la vida me va a pegar un cambio muy bestia. Yo misma he llegado a la conclusión que se trara de lo segundo, mi base cientifica es que ultimamente he tenido unos sueños geniales, incluso he buscado el significado en Internet y me anunciaban buena fortuna. Es de risa, lo sé, soy conciente de mi locura pero que voy a hacer si mi cabeza se ha dispara.  He pensado en todo aquello que tengo a medias y  en empezar  hacer llamadas. Por aquello de ir adelantando acontecimientos, por suerte esta enajenación  suele durar poco y al razonarlo lo he visto todo de otra manera.
El caso es que todos esos reencuentros me han despertado muchisimos sentimientos. Indiferencia, pena, nostalgia, alegría, perdón, respeto.  Todos son sentimientos ordenados y razonados que en su momento no supe catalogar. Con todo esto he aprendido que aquello que decía mi madre era verdad, el tiempo todo lo pone en su sitio. Para alguien tan visceral, impulsiva e impaciente como soy yo, llegar a esta conclusión parece increíble. Me pregunto si me estaré haciendo mayor. Yo creo que no, solo un poco mejor. He de reconocer que al cerrar un capitulo, una se queda realmente tranquila.


domingo, 3 de marzo de 2013

Lotería

Hoy me he despertado esperando que me pasara algo que me alegrara el día. He mirado el móvil, eran las diez de la mañana y mientras aquello que tenia que pasar llegaba me he quedado en la cama hasta la una del medio día. Evidentemente no me ha pasado nada de nada. Para ser exactos de diez a doce me he vuelto a dormir. Pero de doce a una me he dado cuenta del tiempo que estaba perdiendo. Quiero pensar que ese tiempo perdido no ha sido para nada en vano porque me ha motivado a volver a escribir este blog.
He observado la tendencia que tengo en dejar que los demás sean dueños de mi felicidad o mis estados de animo. Esperando respuestas o sucesos siempre externos que rompan  mi monotonía o me den aquello que me falta. En lugar de ser yo quien los proponga.
Sin ir más lejos ayer, estaba con el mismo propósito que el de esta mañana, tirada en la cama sin hacer nada y con mil cosas pendientes de hacer. Recibí una llamada con plan, solo consistía en ir pasear por la playa, primero lo decliné, acto después me lo pensé y volví a llamar aceptándolo.
No fue un gran plan, paseé por la orilla del mar una hora, me moje hasta las rodillas, también los pantalones, tome el sol y comí en una terraza.  Fue un plan, fue algo distinto que me alejó de la monotonía.
Nuevamente fue un plan que llegaba desde fuera, no era algo que yo organizara para sentirme bien y cargar pilas, como ciertamente aquello me proporcionó.
Hoy me he pasado una hora filoseando en la cama. He pensado en aquel al que le toca la lotería, ese seguro que es feliz y es por algo externo, luego me he dado cuenta que a esa persona no le toco la lotería porque si, le toco porque fue a comprar el boleto, ese suertudo hizo algo pequeño para cambiar las cosas.
Ahora en tiempos de crisis oigo lamentaciones en casi cada esquina, todas ciertas pero poco creíbles a mi modo de ver. Hace una semana fui a una manifestación por las calles de Barcelona, yo tengo trabajo, seguro medico que me paga la empresa, un alquiler bueno que me permite vivir sola sin depender de nadie, francamente vivo bien. Pero la situación actual me tiene preocupada, me planteo que clase de vida dejaré en herencia a mis "hijos" y lo peor que me esperara a mi mañana. Si algo tengo claro es que todo mi bienestar puede cambiar de la noche a la mañana. Sin depender para nada de mi. Y desconforme con esta situación salí a la calle, eramos muchos pero en realidad eramos muy pocos. Todos aquellos a los que oigo lamentarse, les han cogelado el salario, les han despedido, se quejan de la educación de sus hijos ¿Donde estaban?
Es lo que que digo, la mayoría queremos que las cosas buenas vengan, pero que vengan de fuera, no perdemos el tiempo comprando nuestro boleto de lotería, eso sí, lo perdemos tirados en el sofá o viendo un partido con los colegas.
Estos para mi son claros ejemplos de la dejadez del ser humano, claro que yo me incluyo en ese montón, o me incluía en el, al menos hasta este medio día.
He decidido que a partir de ahora voy a comprar lotería todos los días, es una forma de hablar, no voy a convertirme en una ludópata, pero si que voy a obligar a hacer algo todos los días por mi que me haga sentir bien, si después también llegan cosas buenas de fuera, bienvenidas sean, pero eso sera un extra.
Para cambiar una actitud dicen que solo se necesitan veintiún días, yo he empezado hoy, dentro de tres semanas veremos que tal va. Hoy he empezado por poner dos lavadoras, prepararme uno riquisimo plato de pasta  y escribir en este blog.
 
 
 
 


sábado, 2 de marzo de 2013

Verdad

Es curioso los mecanismos de defensa que nos inventamos para no hacernos daño, es aquello que yo suelo decir de la negación. Hace un par de semanas ante un determinado comportamiento creí tomar una decisión en plan súper mujer, segura de sí misma y de lo que quiere. Lejos de la realidad en ningún momento me tome enserio las consecuencias. Eso si yo me reafirmaba en un orgullo que a mi misma llego a sorprenderme. No  porque no crea que merezco lo mejor pero me sorprendió reafirmarme en rabia, soberbia y prepotencia, esa no soy yo.  
Hace unos días me dí cuenta que no había sido yo la que había marcado el tiempo, me habían disfrazado la verdad y yo me lo había creído, me habían marcado claramente un punto y final. Cuando yo tomo una decisión, sea la que sea, no espero jamás respuesta de los demás, suelo sentir que tengo por delante un nuevo camino y esta vez no me sentía así.
Al abrir los ojos no había lugar a rabia, ni penitencia, la verdad  por mucho la disfracemos, cuando te enfrentas a ella duele. Pero duele una sola vez, no más, el tiempo que te estanques en ese dolor, eso ya es cosa tuya. En cambio cuando la disfrazas hasta que llegas a descubrirla es un camino muy duro, donde tus sentimientos están sometidos a una montaña y cuando al fin tocas fondo te sientes realmente agotada. En ese punto lo reprochable son los disfraces, los edulcorantes y la compasión.
Entonces es cuando me pregunto que es lo realmente me duele, la verdad o la falta de sinceridad.
Hoy he recibido una llamada realmente inesperada de una de las personas más sinceras que se han cruzado en mi camino. Y lo digo porque yo sufrí las consecuencias en primera persona de su sinceridad, cosa que no me gusto ni un pelo pero que jamás me reprochó y respetó. Ha pasado de aquello casi un año y mis ultimas palabras puedes creerme, tampoco fueron muy cordiales, me falto decirle un ahí te pudras, ahora dudo si llegue a decirlo pero estoy completamente segura que lo pensé.
Te preguntaras que importancia puede tener una llamada de una persona con la que termine sin más. Y si realmente las cosas suceden por algo, esta llamada ha sucedido en el momento justo y necesario. Lo primero que he sentido al ver su nombre en mi teléfono ha sido respeto, el mismo que mostró hacia mi en su momento.
Es curioso ver que cuando no tienes nada que esconder se puede hablar de todo, sin rencor,  ni reproches, es más eres capaz de reconocer aquello que no supiste hacer bien sin  excusas, ni porqués, simplemente porque se te cuzaron los cables.
Estoy cansada de oír que soy buena persona, que tengo un corazón muy grande, etc.. puede que sea así tampoco me preocupa demasiado lo que piensen los demás, me preocupa solo dormir las pocas horas que duermo tranquila y eso solo lo consigo siendo fiel a mis sentimientos. El caso es que a veces tampoco he sido del todo sincera y he jugado disfrazar la verdad. Excusándome en aquello que jamás he mentido, solo he omitido hechos. Y que esos hechos fueron consecuencia de algo que me hacia sentir mal. Son simples mecanismo de defensa, de no aceptar la evidencia, en mi caso  reconozco que he sido una cobarde.
La única conclusión a la que he llegado es que cuando tu no eres sincera, no expones y no cuentas, la verdad te abofetea la cara tantas veces como te niegues a aceptarla.
Yo, estos días he tocado fondo, me ha costado pero he visto la verdad, me ha dolido y he fondeado lo que he necesitado. Hoy siento que me reafirmo de nuevo, esta vez desde la evidencia, sin esperar nada, ni a nadie, sin restricciones para no ofender, ni intención de quedar bien. Quien realmente te aprecia te habla claro aunque te duela.
Entonces ¿En que punto me encuentro ahora? Con la verdad en la mano, es cuando me ha tocado tomar decisiones y ahora si se plantea un nuevo camino.

martes, 19 de febrero de 2013

Evolución

Se dice que la inspiración nace de dentro y cuando el creador esta melancólico, herido, triste o simplemente un poco borracho, su ingenio se agudiza. Solo los verdaderos genios son capaces de transmitir sentimientos en cualquier momento indistintamente de cual sea su estado de animo.
Yo, soy una simple aficionada, no puedo negarlo y solo escribo cuando me mueve algo. Aunque he aprendido la lección, ya no hablo explícitamente de aquello que me trastorna y utilizo aquella sensibilidad para dar salida a otras cosas que no se apreciar en otros momentos. Como es ahora el caso.
Hace aproximadamente unos seis meses escribí una entrada de las que más orgullosa me he sentido desde que inicie esta pagina. No sé si la recodáis, se llamaba "Cambio". Ciertamente en esos momentos empecé una serie de cambios en mi vida que me daban bastante respeto.  Sentía miedo al principio pero decidí dejarme llevar. Casi lo conseguí y llegué a disfrutar de ellos. Pero de repente llega un momento en el que el cambio ya esta terminado y estar acomodado no es suficiente, entonces entra la evolución.
¿Ha que llamo yo evolución? El cambió ya se ha producido, nos hemos adaptado y acostumbrado a el, eso tiene claramente unas consecuencias, es el momento de evaluarlas. Supongo que la evaluación es fácil, solo tengo que ver si me siento mejor o peor que hace seis meses.  La verdad es que no sé la respuesta, lo que sí sé es que soy distinta. Yo realmente no he cambiado, sigo siendo Sònia Petònia. La que habla por los codos, la que se despista con cualquier cosa, la que canta a todas horas aunque lo haga fatal, la que tiene ese pronto tan malo y la que tiene una difícil relación con su GPS, esa soy yo. Bueno soy muchas más cosas y mucho mejores que estas pero estas son las primeras que se me han ocurrido que en estos seis meses no han cambiado, ni evolucionado y salvo mi relación con el GPS, cuando me compre otro mejor, no creo que nunca cambien.
Aun así sigo sintiéndome distinta, mejor dicho me veo de otra manera. Si bien empezaba a aceptarme con todos mis miedos, ahora sé la fuerza que tengo. He aprendido que mi genio sale cuando me siento herida, me defiendo y me protejo; que hablo porque me gusta la gente, que hay gente que necesita que le hable, esa misma gente que me escucha y me recoge cuando necesito hablar. Que me gusta cantar porque la música me da vida y tengo mucha energía y me despisto porque no soy ajena a lo que sucede a mi alrededor.
¿Valió la pena el cambio?  Yo  estoy segura que sí, puede todo haya ido genial o que el resultado no fuera el esperado, el que yo me proponía o por el cual me había ilusionado. Pero la evolución esa es la parte realmente importante, aquella que te abre la puerta a otro cambio o otra oportunidad, que no tiene que empezar hoy, ni mañana, todo llega en su momento pero te recuerda que siempre valió la pena haberlo intentado y si se da el caso valdrá la pena volverlo a intentar.


lunes, 11 de febrero de 2013

Los días enteros

Hace siglos que  no escribo, de verdad que lo echaba de menos, parece ser que últimamente no encuentro el momento para ordenar mis ideas. Esto tiene una parte positiva y otra negativa. Si no tengo un momento para dedicarme a escribir petoniadas, quiere decir que estoy muy ocupada, sin tiempo para dar vueltas a las cosas, pero a la vez, sin tiempo de poder apreciarlas o valorar las enseñanzas.
Cuando escribo en este blog, lo hago de mi y de mis pensamientos, es lógico. Soy de las que piensa que no puedo hablar de las cosas que no conozco por eso hablo de mis experiencias. El caso es que hablar de mi o lo que siento, es lo que hago siempre, eso me convierte en una persona bastante egocéntrica. Supongo que quien me conoce lo sabe, quien me quiere me acepta y el resto me respeta o directamente me ignora.
Bien es cierto que una no puede pasarse el día pensando en los demás, pero si encontrar el equilibrio, aprender a callar y saber escuchar. Eso seria lo ideal. Pero he de ser sincera conmigo misma, yo soy así.
Es algo de lo que una no se siente orgullosa pero se acepta tal y como es. Sinceramente creo que hasta que no eres capaz de reconocer tus defectos, no puedes encontrar la manera de compenasarlos, en el caso que sea necesario, e incluso ver la parte positiva de los mismos.
Nos empeñamos en ver la parte negativa de los defectos pero muchos veces esos defectos son esas virtudes que te diferencian del resto de las personas y te une a otras como tú de peculiares.
Me sorprende la seriedad con la que he iniciado este post, al principio iba con miedo, hacia tanto que no escribía que no sabía si sería capaz de ordenar ideas. Y todo ha empezado a fluir al recordar algo que me ha sucedido esta mañana y me ha hecho ver que no tengo remedio. Pero tampoco voy a darle más importancia de la que tiene. Para que hacer caso a medio días, habiendo días enteros.
Esta frase me la dijeron por primera vez hace mucho tiempo en un contexto de bromas y risas. Y el paso del tiempo me ha enseñado a entenderla.  Yo suelo aplicarla cuando me da la gana y en distintos contextos. Pero de todos extraigo la misma conclusión, no dedicar tiempo a aquello que no vale la pena, habiendo cosas que si la valen.
Creo que por eso la digo tanto, porque a veces lo olvido y me despisto con cosas que no me generan buenos sentimientos y esta frase me recuerda aquellas cosas que me hacen sentir bien. Quería compartir esta frase en mi blog, puede que siempre este hablando de mi y  muchas de las cosas que cuento no son interesantes pero hay otras que vale la pena compartir.