martes, 9 de junio de 2015

Aprendiendo de mi

Para mucha gente hace tiempo que no escribo, en parte podría considerarse cierto, ya que no publicito en redes sociales aquello que publico, cuando rara vez lo hago. Aunque la verdad es que jamás he dejado de escribir.
Escribir es probablemente una de esas cosas que en la actualidad no podría dejar de hacer porque me ayuda a reflexionar, fumar sería una otra, en parte por falta de ganas e intentar ser mejor persona, aunque suena a tópico, seria otra más.
Hace un tiempo ha entrado una persona muy importante en mi vida que siempre resalta lo buena chica que soy. Si soy sincera esto me enfada, no me considero mejor persona que nadie. Lo único que pretendo es vivir tranquila haciendo lo correcto. 
Esto a su vez lo considero un acto un tanto egoísta, intentar ser mejor, reconocer y aprender de mis errores,  pedir disculpas cuando he obrado mal o he perjudicado a alguien sin voluntad de hacerlo, buscar soluciones en lugar de culpables y reflexionar del por qué de las cosas. Todo esto me ayuda a dormir tranquila, a liberarme de cargas y si he de ser sincera me da libertad.
He conocido a personas que presumían de su bondad porque complacían a los demás aunque después reprochaban a sus beneficiarios no darles aquello que ellas pedían en el momento que lo exigían. Me costo verlo pero con el tiempo aprendí que esas personas no son sanas y la libertad te permite desvincularte de ellas sin sentimiento de culpabilidad.
También he conocido personas que hacen cosas buenas y hablan con voz dulce ante el publico y a solas son lo que se puede definir como autenticas malas putas, como las que disfrazan verdades con palabras amables pero verdades hirientes que te dejan con cara de estúpida mientras les das las gracias por su cochina puñalada. Estas personas viven pensando que son grandes, no presumen de ello tampoco por miedo a que alguien pueda destapar la mentira en las que ellas mismas saben que viven, solo hay que tenerlas ahí. Lejos, para que no te envenenen y cerca para que conocer el radio de sus manipulaciones.
Pienso que yo no soy mejor persona que ellas, simplemente he elegido otra manera de ir por la vida. Manera que la misma vida me obligo a ser.
De sobras sé que no he sido siempre así, quizás antes me escondía en mi propio rol que me proporcionaba la seguridad que a veces hoy me falta. Ya que el día que reconoces tus propios errores, es el día que te das cuenta que no eres la persona que creías que eras, pero solo así aprendes a ver aquello bueno que puede haber en ti aquello que reconoces y que quieres mejorar.
Por ese motivo me enfado cuando me dicen que soy buena, no es verdad, solo estoy aprendiendo de mi, intentando ser feliz. Que es, lo que en el fondo todos queremos en la vida

martes, 30 de diciembre de 2014

Balance

Se acaba otro año, en el soy un poco más vieja y algo más sabia. Lo sé de sobras, es un tópico de estas fechas. Si bien es cierto que cada año alardeo de lo mucho que he aprendido. Este año sólo sé, que sé un poco más que los pasados y mucho menos que los venideros.
Cuando pienso en lo que he vivido a lo largo del año no puedo evitar llorar. Y no necesariamente por cosas tristes. Bien es cierto que he vivido tristes despedidas y algún que otro malentendido.
Sinembargo no es por eso por lo que no puedo evitar llorar. Pienso en Atenas, en Londres, en el Camino, en Menorca, en Sitges, la ratonera, en los vinitos del Pujol, en carnaval, los cuarantins, en jazz, en el Palau de la música, en alitas de pollo, en bolsos nuevos, en Collbató, en la reunión del ampa, en los rodajes, en ensayos y cientos de cosas más.
Llámame tontita, al hacer balance me caen lágrimas. Lágrimas de alegría, de nostalgia y agradecimiento.
Agradecimiento a los que siempre están a mi lado y a los que este año se han cruzado en mi camino y han decidido quedarse cerca de mi.
Una vez escuché que si al recordar un año no eras capaz de llorar o reír, ese año no valió la pena.
Esta muy claro que 2014 valió mucho la pena. Estoy segura que solo es el inicio de muchos más. Aún así es justo y necesario agradecer este fantástico año a todos los que lo hicieron posible.

sábado, 3 de mayo de 2014

Como montar en bicicleta

Siempre se he oido decir que jamás se olvida montar en bicicleta. Hace cuestión de un par de años pude comprobarlo. Es cierto, no se olvida. Quince años después de la ultima vez que monte en bicicleta, fui capaz de subirme en una y tras varios intentos, pude pedalear dos veces seguidas manteniendo el equilibrio. Por ridículo que pueda parecer, sentí ese mismo subidón que el día que mi padre me quito las ruedas de atrás y tras mil carreras detrás mio, dejo de sujetar mi sillín y fui sola. 
Supongo que se puede comparar a muchas cosas, escribir es una de ellas, al menos a mi se me da bastante mejor que el deporte. Cuando te pasas un tiempo sin hacerlo te sientas delante del ordenador y no te sientes capaz de escribir dos frases seguidas que tengan cierto sentido. Las ideas se almacenan en tu cabeza y salen de una manera caótica y abstracta, escribes y borras por un igual, eso tampoco es cierto, borrar es mucho más fácil. De repente cuando estas apunto de dejarlo, todas las ideas se alinean y aquel sin sentido toma forma.
Se me hace difícil escribir ideas, conceptos o simplemente observaciones a nivel impersonal. Me había acostumbrado a escribir solo cuando estaba afectada por algo, generalmente malo, en plan desahogo o como mensaje indirecto a terceros. Dejé de escribir precisamente por eso, por la inecesariedad de hacer terapia en las redes sociales.  Al tiempo me dí cuenta que echaba de menos escribir, a mí me gustaba escribir y el problema era que estaba haciendo un mal uso de mi momento, cosa que se podía remediar, e intenté de nuevo tomar un nuevo rumbo. Tampoco salió bien, sin querer introducía en todos mis escritos cosas que me habían sucedido. De nuevo me sentí desmotivada hasta que hace unos de días me dí cuenta que ese es mi propio estilo, no soy capaz de hablar de cosas que no siento o no conozco porque de otra manera no sería yo.
Tengo la sensación que la mayoría de la gente se pasa la vida excusándose por ser como es. Sería mentira si negara que yo también lo hago, un ejemplo este blog. Imagina que conozco a alguien y sale en la conversación mi blog ¿Tienes un blog? ¿Sobre que escribes? "Bueno yo....casi no escribo, suelo escribir sobre cosas que me pasan, generalmente de como me siento, cosas personales, lo empecé a escribir una época mala, en la que me habían partido el corazón, en ese momento me fue bien, como te decía hace tiempo que no escribo....".
En general me he dado cuenta que a la gente le importa un pimiento las justificaciones que tu des, no son los demás lo que te juzgan. Eres tu la que se juzga por ser distinta a los demás o necesita una encontrar una razón para saber porque actúas de una determinada manera. 
Analizándome a mi y las personas que me rodean he sacado mis conclusiones del porque de este comportamiento, estas son tres; primera porque intentas agradar a la otra persona, eso denota en ti cierta inseguridad sabes que a esa persona la idea no le gusta e intentas que no se forme una idea equivocada de ti, segunda porque ni tu misma sabes el porque y necesitas encontrar una razón, la tercera y ultima porque tienes una mala conciencia que te cagas y así te liberas de culpa.
Por un motivo o por otro, sé que hay que evitar actuar así, porque si una persona no te acepta tal y como eres no merece estar en tu vida, porque cuando te sientes perdida el tiempo todo lo pone en su sitio y porque todos nos equivocamos y terminamos aprendiendo de nuestros errores. Que fácil se ve todo realmente desde la barrera. El resumen de todo es exactamente el mismo, quererse más a una misma, confiar en ti y perdonarte, que el resto del mundo ya tiene suficiente con lo suyo. 
Aquí el final de mi post, realmente ha sido como hace dos años con la bicicleta. He empezado con miedo y al final terminado con una enorme satisfacción. 



jueves, 24 de octubre de 2013

La mudanza.

Estos días vuelvo a estar ocupada en otro cambio. De todos los que he hecho hasta ahora, este es el que más miedo estoy sintiendo. He incluso en el que me he visto superada más veces. Me parece increíble que me asuste algo que he hecho tantas veces, para ser exactos, cinco veces en los últimos nueve años. 
Supongo que este miedo viene dado porque lo he vinculado a un pasar página definitivo. A un aquí y un ahora muy distintos a los que había hecho hasta la fecha. Tengo la sensación que soy más sabía y tengo muy localizados mis puntos débiles. 
Decididamente he llegado a la conclusión que mi único miedo es salir de la zona de bienestar a la que me acostumbrado estos años. Me guste o no, una se acomoda a una serie de vivencias y salir o romper esas costumbres te deja totalmente desprotegida ante un futuro incierto.
Es precisamente esa sensación, la del miedo, la que te hace estar alerta. Esa misma que hoy me ha permitido aprender una lección muy importante.
Hoy me he llevado una nueva decepción, sumada a las que ya tengo aculadas en la mochila me la he tomado francamente muy mal.
He llorado algo, he dicho muchas tonterías y después de un rato he decidido tomar el toro por los cuernos y aclarar la situación llamando a la persona que me había fallado. Llámame antigua pero parte de mi gran disgusto ha sido precisamente por eso, por no decirme las cosas a la cara y esconderse detrás de un mensaje de texto.
No me ha sorprendido que no descolgara el teléfono , ni tampoco que no respondiera el mensaje que le he envidado después explicando los motivos de mi llamada. Mi única intención era exigir el mínimo respeto que merezco. Entonces es cuando me he dado cuenta que no son las personas las que te decepcionan es lo que tu proyectas en ellas.
Hasta esta tarde esa persona contaba con mi respeto y mi admiración, pensaba que era una persona sincera y honesta, eso nadie me lo había dicho, lo proyecté yo solita. Después de ver las maneras en las que me ha echado la jarra de agua fría, me he dado cuenta que no se puede esperar nada de una persona así.
En otras circunstancias estoy segura que no hubiese forzado la situación a conocer la verdad, de repente un día, en mi caso ha sido hoy,  te dices a ti misma por que te has de quedar con la duda pudiendo directamente preguntar a la fuente. No me esperaba para nada esa respuesta, también me toca ser sincera.
Lo importante es que haciéndolo  hoy he salido de mi zona de bienestar, aquella de la duda eterna, en la que no me siento bien pero no me dan la bofetada.
Ahora tengo la certeza que ha sido una bofetada para despertarme y estoy muy relajada, como los niños pequeños después de la pataleta.
Me doy cuenta de toda la energía que he perdido durante tanto años sumida en la duda, no con esta persona en concreto, hace demasiado tiempo que repito el mismo patrón, solo  para no tener que enfrentarme a las situaciones conflictivas, claramente por miedo a oír algo que no me gusta.
Lo que también me hace deducir que la duda surge cuando ya ves que aquello no es como tiene que ser o no estas controlando la situación. Es ese el motivo del miedo, el no querer afrontar la realidad. Hablo de mi miedo por supuesto.
Cambiarme de casa esta vez, quizás era más necesario de lo que me creía. Esta larguísima mudanza me esta haciendo perder lastres en el camino que ni yo misma sabía que lo eran, además de aprender cosas, tales como, para que las cosas sean fáciles, antes has de ser valiente y  tomar decisiones difíciles.

martes, 24 de septiembre de 2013

El atardecer

He visto algunos amaneceres y muchas puestas de sol. Poco extraña a quien me conoce. Para qué yo vea un amanecer sólo puede ser porque no me haya acostado en toda la noche. Y aclaro que no necesariamente por venir de fiesta.  
A un así creo tener suficiente experiencia en ambos acontecimientos para decir que prefiero mil veces la belleza del atardecer. Da igual donde lo vea. En la gran manzana de Nueva York, en un acantilado con vistas al mar Egeo, en un barco en medio del pacífico o en mi humilde balcón contemplando los terrados de mi ciudad. Siempre me parece el espectáculo más bello que he tenido la oportunidad de presenciar.
A veces me entristece porque termina el día, otras en cambio estoy deseando que llegue ese momento y  pienso que en unas horas empezara otro un nuevo día y ese inmenso abanico de colores que ilumina el cielo, me hace creer que mañana será mejor. 
Hace ya algo más de un mes, aquellos que me seguís recordareis que no sabía si continuaría escribiendo petoniadas. Tenía la sensación de estar tocando fondo, pensaba que  para empezar de cero debía hacer cosas distintas.
Con los días todo toma un matiz distinto, como me dijo mi madre "Lo positivo de tocar fondo es saber todo lo que viene desde ese momento es ascender". Y la verdad es que tenía razón, cuando más sola creí que estaba, fue cuando me dí cuenta de los grandes apoyos que tenía.
El tiempo todo lo relativiza y un día contemplando un atardecer te das cuenta  que empezar de cero es cuestión de actitud, no de renunciar a todo aquello que te hace sentir bien, en todo caso identificar aquello que te hace sentir mal y alejarlo de tu vida, aunque te duela.
A nadie le gusta sentirse superado por las circunstancias. Lo pasa mal el que lo siente y las personas que le rodean. El caso es que estos momentos al final son necesarios en la vida para centrarse, aprender y saber realmente que es lo que quieres. Tengo la sensación de haber vivido un punto de inflexión del cual tengo claro que jamás volveré a ser la misma.
Hace un momento mientras estaba escribiendo esto se apago mi ordenador. Como hay cosas en mi que por mucho que pasen los años, me atonten las ostias o me desestabilicen los amores, nunca cambian, pensé "esto ha tenido que pasar por algo". En realidad ha pasado porque se me han actualizado automáticamente algunos programas, pero a mi, me ha llegado más allá. Al reiniciar el portátil he releído lo que había escrito, el ultimo parágrafo se me ha ido de las manos, no expresa mi estado actual, en todo caso hago una reflexión del pasado. Estaba apunto de borrarlo pero he declinado la idea porque el pasado forma parte de lo que soy en mi presente.
Esta es una de las pocas veces que escribo tranquila y sosegada, sin intención de motivar a nadie, solo por lo mucho que extrañaba volver a escribir, resulta ser que sin drama también nace la inspiración. Esta tranquilidad es algo que hacía mucho tiempo que no sentía. Realmente tengo la sensación que ha amanecido otro día. De repente pienso que el amanecer no tiene los colores intensos del anochecer, la mayoría de los que he visto el sueño me podía pero es el amanecer el que abre el día y es durante el día cuando se presentan las mejores oportunidades.
 

sábado, 10 de agosto de 2013

De cero

Hace cosa de un mes, quise iniciar un reto que no he podido cumplir. Los primeros días me encontraba muy mal, cansada a extremos en los que no recordaba haberme visto jamás así. Era imposible escribir en esas condiciones. Las ultimas semanas no he sido capaz de escribir porque de nuevo volvía a tener el corazón roto. Me avergonzaba tanto volver a sentirme así. Soy consciente que cuando me siento así la musa de de inspiración se instala en mi cabeza y soy capaz de escribir durante horas cosas que llegan al corazón.
El problema ha estado en la vergüenza que me da volver a reconocer que vuelvo a estar igual, me fatiga escribir siempre lo mismo. Hace dos años llorando por uno, entre medias por alguno otro, el año pasado por el primero hasta que llego un tercero que me quito la pena del primero para joderme el año entero, aunque el primero también se ha dejado ver, poco eso si, pero lo suficiente para joderme los días de tranquilidad. Es para tomárselo a risa, soy una mujer con éxito y con  mal gusto. Me gusta hacer la broma que no he superado la etapa esa del novio chungo que jode tanto a tu padre. Siempre estoy entretenida eso es cierto pero realmente he terminado muy agotada.
En uno de esos días que me dio por escribir, hice algo muy distinto a lo habitual, escribí una carta. No era una carta, era una declaración de guerra. El caso es que no tenia destinatario y me puse a pensar que podía habérsela mandado tranquilamente a la mitad los hombres que habían pasado por mi vida en estos últimos seis años. Claramente no podía publicarla pero me hizo pensar mucho.
Hace unos días vi un reportaje por la television de personas que estaban divorciadas, era un reportaje de experiencias. Me sorprendió mucho el testimonio de una mujer porque hasta ese momento no me había dado cuenta que yo pensaba igual.
Dijo algo así como que cuando inicio relaciones después del divorcio siempre tenia la sensacion que aquello era temporal, incluso con su nuevo marido y padre de su hijo pasaron años hasta que no se quito esa sensación de encima.
A mi me pasa, me he dado cuenta que lo pienso siempre. No hay problema cuando ves que la persona con la que estas te llena, la dejas y ya esta, creo que en eso si soy muy sincera. El problema es cuando encuentro a alguien especial, me suceden varias cosas, por una parte quiero disfrutar del momento pero no se hacerlo, porque siempre pienso que aquello tiene que terminar y me paso el día sufriendo porque a más sentir más cerca del final me siento y no quiero que llegue, dejo de ser yo y me convierto en una persona sumisa e insegura, por otro lado, todo por culpa de las pelis románticas esas que me trago, espero que sea la otra persona la que me haga creer que nada de eso pasara. Así que cuando pasa porque al final pasa, tengo sensación de culpa porque lo veía venir y por otro decepción porque no han sabido valorme y no han creído en nosotros.
Es agotador, de verdad. Ayer en uno de esos arranques flamencos que yo tengo, le mande un mensaje vía whatsapp, eso otra, gracias a las nuevas tecnologías eso de charlar y tomar un café para qué. Pues eso, le mande un mensaje al Tercero concentrado decepción e ira. No me arrepiento de lo dicho puede que si de haberlo dicho. Es decir todo lo que dije era la verdad que sentía en ese momento, el caso es que hoy lo pienso y digo si era necesario. Total para leer la culpa a sido mía, cosa que ya sabía porque claro como yo lo he dado todo y el no ha hecho eso que hacen en las películas que tanto me gusta. Claro que si tu me oyes hablar solo cuento aquello que me ha hecho ver que aquel señor no es de fiar, me he enamorado a base de putadas y desplantes.
Quiero tomármelo a risa. Me he dado cuenta que he dado la responsabilidad de mi tranquilidad a los otros. No lo digo en plan auto castigo, lo digo en toma de conciencia de las cosas que no funcionan bien.
Una se cree que el tiempo todo lo cura, pero hay heridas que no se ven pero están ahí. El problema jamás fue que mi exmarido y yo tomáramos distintos caminos, el problema fue reconocer que todo aquello en lo que creía ya no era verdad. Esa herida no se ve, al principio ni la sientes pero con el tiempo si no la sabes curar se hace enorme. No hubo problema en pasar pagina después del divorcio, viví una segunda adolescencia increíble, viajé, conocí mucha gente y lo pasé genial. El problema a venido después cuando me he dado cuenta que no sé querer.
No se si volveré nunca más a ver al tercero, ayer le dije lo que me dio gana, después me fui de fiesta como si nada pasara, reemplazarlo habría sido super fácil, siempre lo es. El caso es que pensé en mi herida y esa no se cura con halagos de una noche. Y volví sola a casa llorando por el.
Me he cansado de buscar culpables, de victimizarme y no saber poner limites. Las soluciones callan todos esos fantasmas pero estas hay que buscarlas.
Este es el escrito más personal y explicito que he escrito. Del cual más orgullosa me siento. No ha sido casualidad encontrar personas en las que en ese momento no podían empezar algo porque la primera que sentía miedo y no estaba preparada era yo.
Y de este escrito tan personal me voy despidiendo, no se si va a ser el ultimo, de momento no me apetece seguir escribiendo más. Paso del reto, solo era por alimentar el ego. Me he expuesto mucho, para algunos demasiado, me da igual, yo he necesitado seis años en poder ver lo que me pasa. Y si por un momento alguien se siente como yo me he sentido y esto le puede ayudar de verdad habrá tenido sentido este blog. Ya no soy Sonia Petonia, no tiene razón de ser escribir petoniadas, como tampoco se si quiero seguir haciendo teatro, ni si volveré a tejer bufandas. Lo que si quiero es volver a empezar, empezar de cero.
 
 


sábado, 20 de julio de 2013

Para las tres mil sigue quedando mucho por decir.

Hacía más de un mes que no escribía nada. Justo ayer me decidí a publicar algo. Cuando lo hago suelo mirar el numero de vistas que tiene mi blog para ver que tal va y mirar de intuir si va gustando.
He de ser sincera los dos días posteriores a toda publicación me paso el día mirándolo en cualquier rato libre que se me presenta.
Hoy he recordado que el próximo agosto hará dos años desde que inicié el proyecto de este blog, consistía en ser yo y mis petoniadas. Puedo recordarlo como si fuese hoy, me encontraba en un momento de mi vida muy perdida. Necesitaba recuperar cosas que me hicieran sentir bien, entonces recordé lo bien que me sentaba de joven escribir. En aquella época solían decirme que lo hacia incluso bien. Y en el instituto gané un par de concursos de esos de relato corto. Gané dos porque solo me presenté esos dos años.
Unos meses antes una amiga periodista, publicista y muy ingeniosa, empezó su propio blog. Su objetivo consistía en promocionarse para futuras oportunidades laborales. Y la verdad que me encantaba leer sus post. Podía imaginar como me contaba esas historias en directo y me sorprendía a la respuesta de gente. Jamás me había imaginado haciendo yo algo así. Admiré su creatividad y su valentía por decir públicamente lo que pensaba.
Un día me vi sumamente hundida, el motivo a día de hoy da igual. Me sentía sola,  con la autoestima por los suelos, con ganas de hablar y no tener a quien contarle nada. Bueno gente siempre he tenido, pero quien me conoce ya sabe que me cuesta pedir ayuda, que cuando la pido me sabe mal y cuando la historia es siempre la misma la primera que se avergüenza, fustiga y aburre soy yo.
Y un día después de leer a María me dije "Sonia ¿Por qué no haces lo mimo tu? Necesitas poder hablar, no te importa quien sea el que te escuche".
Cierto es que cuando me divorcié me dí cuenta que hablar de lo que me pasaba me liberaba de cargas, me hacía sentir mejor y pensar con claridad. Durante años me fui hermética, fría y distante. No deje salir ni expresar sentimientos, eso lo pague muy caro y me juré que jamás me volvería a pasar.
Así que decidí iniciar este blog, creo que con un post llamado "Mucho por decir", al que siguió capitulo 2. No tenia nada de que esconderme, a todos nos han partido el corazón, todos hemos perdido a un ser querido y todos estamos en constante evolucion. Si que es cierto que al principio me exponía demasiado, luego aprendí a contar lo mismo sin decirlo todo.
El primer mes se convirtió en todo un éxito. Mira que era mala, ahora los leo y alucino. Escribía casi a diario, gracias a ello mejoré. En quince días llegué casi a las quinientas visitas, hay que decir que estaba de vacaciones. Con el tiempo fui espaciando mis publicaciones, ahora no llego ni una al mes, a día de hoy cuando mis amigas ven que publico ya tiemblan ya piensan "A esta algo le pasa" y hay veces que les he de dar la razón.
El caso es que hoy miraba el numero de visitas globales del blog, quedan pocas para hacer dos mil quinientas en dos años y me he propuesto un reto, llegar a las tres mil antes de agosto.
No voy a esperar a tener algo que liberar para escribir, quiero seguir haciéndolo porque me gusta hacerlo, un vez lo conseguí y este es mi nuevo reto.
Porque estoy segura que siempre tenemos algo dentro para decir. Pienso exprimir al máximo mi ingenio, puede que incluso nombre a mi amiga Marta en algún post, ella que siempre se queja que nunca la he nombrado. Tampoco he nombrado nunca a Lorena y ella no se me queja. Pero bueno ahora creo que voy a tener ocasión de hablar de todo el mundo.
Gracias a los que me habéis leído estos dos años, a las criticas constructivas y los halagos,  por escucharme y animarme a seguir escribiendo. Si nadie me hubiera leído puede que jamás hubiera pasado del capitulo 3. Escribir me ha servido de refugio, me ha dado voz y me ha ayudado a ordenar muchas cosas.  
De nuevo amenazo, tengo mucho que decir, esta vez voy a alimentar mi ego. A por los tres mil!!!!!
 

jueves, 18 de julio de 2013

La Tormenta

Varias de mis amigas dicen que solo escribo cuando algo me pasa, creo que esta vez les he de dar la razón. Hoy me siento sumamente agotada, la tormenta de ayer me ha tenido la noche en vela. Fíjate tan valiente que parezco y sigo teniendo miedo a lo mismo que le temía a los seis años. Las tormentas y los perros. Con perros hoy no he soñado, solo me habría faltado eso.
Si a este cansancio extremo le sumas tiempo libre el resultado sería irse a dormir, pues bien, en mi caso no es así. Resulta que me he pasado una temporada realmente estresada sin tiempo para mi, de golpe toda esa actividad cesó de un día para otro, me he visto con tiempo libre, tiempo para dedicarme a mi. Cosa que no se hacer. Me he dado cuenta que para ser feliz tengo que complicarme la vida. Ya sea por causas externas, como serian exceso de actividades o causas internas pensar en historias para haceme mala sangre. Y el cansancio en mi caso, al igual que me pasaba a los seis años, me deja tontita, sensible y muy sentida. Pues eso que hoy estoy cansada y con tiempo libre, solo me falta un cambio hormonal de esos de "me gusta ser mujer" y podemos cantar bingo.
Estos días de tiempo libre le he estado dando vueltas a una cosa que me sucedió el sábado, un amigo me hizo una broma. Una broma tonta, un comentario estúpido. Al segundo de decírmela ya sabía que aquello que me habían dicho no iba con mala intención,  aun así ese segundo no me gusto nada. Lo que me dejo realmente enfadada conmigo fue ese segundo de ira. ¿Como había podido tenerlo?
Me supo mal la contestación que le dí  "¡Te has pasado!" Él en ningún momento hizo aquel comentario para hacerme daño, en todo caso sería para lo contrario y sacarme una risa. El caso es que durante estos días he estado pensando en porque aquel comentario me afecto. Naturalmente el problema lo tenía yo, a una solo le afecta aquello que permite que le afecte. Yo lo permití durante unos segundos quizás porque no me lo esperaba o quizás porque hay cosas a las cuales no he pasado página o no me he sabido perdonar.
No me atreví a explicar lo que realmente me había pasado. Pensaba que si lo hacía podía ponerme a llorar. Pensaba que podía reírme de mi sombra, pensaba que habían cosas que se habían quedado atrás y que por un solo momento me sintiera herida me hizo ver que el tiempo hace olvido pero no el perdón.
Lo curioso es que cuando fomentas una seguridad en unos pilares. Pongamos que estos pilares por un momento tiemblan, supongamos que por una tormenta, el resto lo que hay encima  de dichos pilares tiembla también. Pasada la tormenta hay que preguntarse ¿Por qué temblaron aquellos pilares?
A mi ese comentario tonto me hizo temblar y durante días he pensado cual fue el motivo. Ya he sabido el porque, ciertamente creo que esos pilares hoy son un poco más fuertes. Me liberé de un lastre, de algo guadado en la mochila y que olvide que tenía.
Me alegro de haber tenido tiempo libre y haber podido dedicar ese tiempo a reforzar mis pilares. Como también me alegro de estar cansada hoy, para tener la sensibilidad necesaria para poderlo expresar.
Las tormentas seguirán apareciendo y me seguirán asustando pero después de la tormenta, siempre saldrá el Sol.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Déjalo estar

Hace unos días empecé a meditar, había oído que te ayuda a sentirte mejor. Empecé muy enserio, un rato por la mañana, con mi piti y mi vasito de leche, otro por la tarde sentadita tomando el sol en mi terraza con una coca cola y por ultimo tumbada en la cama justo antes de ir a dormir. Todo eso el mismo día.
Dado que en esos temas  no tengo ni idea y básicamente soy lo que se suele decir un saco de nervios, esas primeras experiencias resultaron ser un completo desastre, sobre todo la nocturna. Lejos de alejarme de las preocupaciones, lo que hice fue dar vueltas a los pequeños problemas, convirtiéndolos en grandes. La parte positiva fue  descubrir que no había cerrado algunos capítulos que yo ya daba por terminados. De eso ya me dí cuenta al día siguiente porque no solo me monté una película, me la creí y encima me dediqué a  ir pidiendo cuentas a terceros. En definitiva aquello me sentó fatal.
Si bien es cierto que de todos los defectos que tengo el peor es mi impulsividad, esta trae consigo probablemente la parte que más me gusta de mi. Solo después de haber sido impulsiva soy capaz de recapacitar, de ver cual es el origen del problema y si es necesario pedir una disculpa. No voy a decir que esto sea correcto, ni maduro, ni que  lo tenga que consentir nadie. Siempre he dicho que para aguantarme hay que quererme mucho. El caso es que después de vivir mi gran película, pensé. Me dí cuenta que aquello no era meditar y empecé a documentarme de como se hacia eso.
Mi primer recurso fue Internet, allí encontré grandes consejos. Por último se lo conté a mis amigas, Mónica me hablo de la importancia de la respiración y Eli me recomendó ponerme música que me aportara tranquilidad. Esto ultimo es aquello que tenia más claro, escuchar música que me aporta tranquilidad, "The  Beatles".
Jamás me he escondido de lo mucho que me gustan The Beatles, pero los que me conoceis pocas veces me habréis visto compartir esa música, en especial una canción que solo la compartí una vez en las redes sociales y poco después me arrepentí. Esa canción es "Let it be". La traducción es "Déjalo estar".
Así aprendí yo a meditar, periodos cortos de tiempo, respirando correctamente y con evadiendo mi mente en un... déjalo estar.
No podía ser otra canción, tampoco fue casualidad encontrar esa canción, creo que ella me encontró a mi hace casi veinte años. Sin saber lo que significaba la escuchaba una y otra vez en un radio cassette rojo que tenía en mi habitación. Casualidades, la cinta me la gravo la misma Eli que me recomendó la música para la meditación y la letra la saque tiempo después de un libro que me encontré en la biblioteca.
Para la mayoría de los mortales solo se trata de una canción bonita, para otros incluso se trate de una canción demasiado lenta. Después de grabarla "The Beatles" se separaron. Francamente los que piensen los demás me da igual, a mi me importa lo que a me hace sentir. Es una canción  que me consuela cuando me siento sola o cuando suceden cosas que no entiendo. Me recuerda que hay cosas que tienes que dejarlas pasar, porque  no dependen de ti o que se escapan a tu razón y preocuparte por ellas tampoco harán que cambien. Me permite poder llorar sin sentir pena, si no desahogo.
Cuando empecé a oír ese "Let it be" no entendía el mensaje, han sido las ostias del camino las que me enseñaron la importancia de dejarlo estar.
La pregunta seria ¿Que tiene que ver un "dejalo estar" con la meditación? Pude que nada o todo, Meditar para mi era dar vueltas al sin sentido. Necesite recordar un "dejalo estar" para ver que se trataba precisamete de eso un sin sentido que me alejaba de mi objetivo, que era todo lo contrario, era encontrar sentido al resto.
Parece lógico aquello que no depende de ti déjalo estar, pues por muy lógico que parezca hay veces que nos empeñamos en buscar una explicación o una solución. Y es que la teoría siempre ha sido fácil. La práctica es la que te enseña que dejar estar, no es perder la batalla, es aprender de vida. Yo hace veinte años que conozco la teoría y los mismos que la intento poner en práctica.


sábado, 20 de abril de 2013

De camino.

Hace muchos días que no publico nada, contrariamente a lo que se pueda pensar, este periodo esta siendo realmente productivo para mi, en cuanto a escritura se refiere. Solo cambia que ahora en lugar de escribir con mi ordenador, lo hago en una libreta bolígrafo en mano.
Hay épocas en las que no puedes expresar públicamente todo lo que sientes, entre otras cosas porque no lo sabes ni tu. A esas épocas las llamo de transición. Hay días en los que crees que te comes el mundo y otros en los que no sabes ni en que mundo vives.
Hace unos días publique una entrada que hablaba de la verdad y de la necesidad de enfrentarte a ella. De aquel escrito quiero destacar una reflexión, la cual cito textualmente "La única conclusión a la que he llegado es que cuando tu no eres sincera, no expones y no cuentas, la verdad te abofetea la cara tantas veces como te niegues a aceptarla".
Realmente tampoco se trata de una reflexión. En su momento no pensé mucho mis palabras a la hora de escribirla. Como casi siempre que escribo, me pongo delante de folio o en este caso del portátil y dejo que estas fluyan. El caso es que alguien destacó esta frase de entre todas y me lo hizo saber. Justo fue en ese momento cuando me detuve a pensar lo que significaba aquello que yo misma había escrito.
Fue por esa época en la que se inicio mi etapa de transición, había algo realmente que me estaba haciendo daño, algo que se repite una vez y otra por algún motivo que hasta la fecha desconocía. Lo realmente fácil es victimizarse, culpar  a los demás y esperar las respuestas de fuera. Otra opción es hacer como si no pasara nada e iniciar otra historia nueva, historia que probablemente terminara con el mismo desenlace que la primera, con el agravante que aquello ya lo has vivido antes.
¿Como se inicia entonces la transición? Supongo que no te das cuenta de un día para otro, hay veces que no estas preparada para aceptar las verdades. Pero si que llega ese día en el que estas cansada , triste y agotada en el que dices ¡Ya no puedo más! No depende de quien, ni como,  el problema es la dependencia que tu misma has creado.
La dependencia en si misma suena como algo negativo. Puede que lo sea en el más extendido de sus usos. Todos somos dependientes de algo en mayor o menor medida. No es malo ser dependiente cuando se tiene consciencia de ello. Yo dependo de mi trabajo para poder poder vivir por ese motivo lo respeto, cumplo con mis tareas e intento hacerlo lo mejor que puedo. El me proporciona dinero y yo mi compromiso a dar lo mejor de mi. Es una dependencia lógica, que dura de lunes a viernes unas cuarenta horas a la semana. Todos conocemos adictos al trabajo, a los que compadecemos porque no disfrutan de los pequeños placeres de la vida.
Eso sucede con todo en la vida, dependemos de las personas, de nuestros seres queridos a los que a veces les damos nosotros amor y otras ellos nos dan. Pero que pasa cuando te vuelves dependiente de la atención. Al final no importara de quien venga, lo importante es tenerla.
 El adicto al trabajo, sera adicto en cualquier empresa, independientemente que el trabajo sea distinto en un lugar que otro. Se excusará en la responsabilidad, en hacer las cosas bien o en la presión de sus superiores. La verdad es otra. Hay un problema y si no tomas consciencia de el jamás va a cambiar.
El mejor camino a la independencia es conocer todas las dependencias.  En esa esta consistiendo mi dificil transición, me ha costado treinta y tres años crear ciertas dependencias y eso hora de desprenderme de aquellas que en no me aportan cosas buenas, apreciar y respetar las que si me dan y prepararme para que las que se creen en un futuro sean dependencias sanas. Una dependencia sana para mi es hacia algo concreto, algo que se necesite consciente y voluntariamente, que aporte lo mismo que das, ni menos ni más, algo que te necesites por si mismo y no por lo que significa lo que te da. Según algunos sabios las dependencias sanas se llaman amor.
 

lunes, 4 de marzo de 2013

Reencuentos

No sé que me pasa ultimamente, desde hace cosa de un mes y medio están reapareciendo personas en mi vida que por distintos motivos habían salido de ella.
Hoy ha sido cuando realmente he tomado conciencia de  ello, la persona que he visto me ha dejado totalmente bloqueada, casi sin darme cuenta estaba lagrimeneando en medio del supermercado. Me he encontrado con alguien a quien apreciaba mucho y por algo que le sucedió a ella, de lo cual yo no tenía culpa alguna, decidió romper con todo aquello que le recordaba a aquello que le había hecho daño, en todo aquello me incluyo a mi. Cosa que respeto, en parte entiendo, pero no comparto. 
Hemos iniciado una de esas conversaciones incomodas en las que no sabes que contar y en realidad se lo quieres contar todo, pero era tal su incomodidad que no me atreví a decirle lo mucho que le eché de menos. En su día lo hice pero no me escucho, pensé que necesitaba tiempo y después me acostumbré. Con lo único que me quedo son con los buenos recuerdos que me dejó, lo mucho que me ayudó cuando más lo necesitaba y lo guapa, feliz y estupenda que la he visto hoy.
Lo sorprendente es que hace un mes y medio que son muchos los reencuentros que he tenido, casuales y premeditados, directos e indirectos y  para nada hablo de reencuentros en el terreno sentimental, eso son otras historias, hablo de personas que se han ido a vivir fuera, personas con las que decidí poner distancia, personas que decidieron ponerla conmigo o con personas con las que simplemente deje de coincidir. El caso es que hoy me dado cuenta que no puede ser tanta la casualidad.
Lo primero que he pensado es que algo va a pasar, esto de cerrar tantos asuntos pendientes algo tiene que traer, o me muero o la vida me va a pegar un cambio muy bestia. Yo misma he llegado a la conclusión que se trara de lo segundo, mi base cientifica es que ultimamente he tenido unos sueños geniales, incluso he buscado el significado en Internet y me anunciaban buena fortuna. Es de risa, lo sé, soy conciente de mi locura pero que voy a hacer si mi cabeza se ha dispara.  He pensado en todo aquello que tengo a medias y  en empezar  hacer llamadas. Por aquello de ir adelantando acontecimientos, por suerte esta enajenación  suele durar poco y al razonarlo lo he visto todo de otra manera.
El caso es que todos esos reencuentros me han despertado muchisimos sentimientos. Indiferencia, pena, nostalgia, alegría, perdón, respeto.  Todos son sentimientos ordenados y razonados que en su momento no supe catalogar. Con todo esto he aprendido que aquello que decía mi madre era verdad, el tiempo todo lo pone en su sitio. Para alguien tan visceral, impulsiva e impaciente como soy yo, llegar a esta conclusión parece increíble. Me pregunto si me estaré haciendo mayor. Yo creo que no, solo un poco mejor. He de reconocer que al cerrar un capitulo, una se queda realmente tranquila.


domingo, 3 de marzo de 2013

Lotería

Hoy me he despertado esperando que me pasara algo que me alegrara el día. He mirado el móvil, eran las diez de la mañana y mientras aquello que tenia que pasar llegaba me he quedado en la cama hasta la una del medio día. Evidentemente no me ha pasado nada de nada. Para ser exactos de diez a doce me he vuelto a dormir. Pero de doce a una me he dado cuenta del tiempo que estaba perdiendo. Quiero pensar que ese tiempo perdido no ha sido para nada en vano porque me ha motivado a volver a escribir este blog.
He observado la tendencia que tengo en dejar que los demás sean dueños de mi felicidad o mis estados de animo. Esperando respuestas o sucesos siempre externos que rompan  mi monotonía o me den aquello que me falta. En lugar de ser yo quien los proponga.
Sin ir más lejos ayer, estaba con el mismo propósito que el de esta mañana, tirada en la cama sin hacer nada y con mil cosas pendientes de hacer. Recibí una llamada con plan, solo consistía en ir pasear por la playa, primero lo decliné, acto después me lo pensé y volví a llamar aceptándolo.
No fue un gran plan, paseé por la orilla del mar una hora, me moje hasta las rodillas, también los pantalones, tome el sol y comí en una terraza.  Fue un plan, fue algo distinto que me alejó de la monotonía.
Nuevamente fue un plan que llegaba desde fuera, no era algo que yo organizara para sentirme bien y cargar pilas, como ciertamente aquello me proporcionó.
Hoy me he pasado una hora filoseando en la cama. He pensado en aquel al que le toca la lotería, ese seguro que es feliz y es por algo externo, luego me he dado cuenta que a esa persona no le toco la lotería porque si, le toco porque fue a comprar el boleto, ese suertudo hizo algo pequeño para cambiar las cosas.
Ahora en tiempos de crisis oigo lamentaciones en casi cada esquina, todas ciertas pero poco creíbles a mi modo de ver. Hace una semana fui a una manifestación por las calles de Barcelona, yo tengo trabajo, seguro medico que me paga la empresa, un alquiler bueno que me permite vivir sola sin depender de nadie, francamente vivo bien. Pero la situación actual me tiene preocupada, me planteo que clase de vida dejaré en herencia a mis "hijos" y lo peor que me esperara a mi mañana. Si algo tengo claro es que todo mi bienestar puede cambiar de la noche a la mañana. Sin depender para nada de mi. Y desconforme con esta situación salí a la calle, eramos muchos pero en realidad eramos muy pocos. Todos aquellos a los que oigo lamentarse, les han cogelado el salario, les han despedido, se quejan de la educación de sus hijos ¿Donde estaban?
Es lo que que digo, la mayoría queremos que las cosas buenas vengan, pero que vengan de fuera, no perdemos el tiempo comprando nuestro boleto de lotería, eso sí, lo perdemos tirados en el sofá o viendo un partido con los colegas.
Estos para mi son claros ejemplos de la dejadez del ser humano, claro que yo me incluyo en ese montón, o me incluía en el, al menos hasta este medio día.
He decidido que a partir de ahora voy a comprar lotería todos los días, es una forma de hablar, no voy a convertirme en una ludópata, pero si que voy a obligar a hacer algo todos los días por mi que me haga sentir bien, si después también llegan cosas buenas de fuera, bienvenidas sean, pero eso sera un extra.
Para cambiar una actitud dicen que solo se necesitan veintiún días, yo he empezado hoy, dentro de tres semanas veremos que tal va. Hoy he empezado por poner dos lavadoras, prepararme uno riquisimo plato de pasta  y escribir en este blog.
 
 
 
 


sábado, 2 de marzo de 2013

Verdad

Es curioso los mecanismos de defensa que nos inventamos para no hacernos daño, es aquello que yo suelo decir de la negación. Hace un par de semanas ante un determinado comportamiento creí tomar una decisión en plan súper mujer, segura de sí misma y de lo que quiere. Lejos de la realidad en ningún momento me tome enserio las consecuencias. Eso si yo me reafirmaba en un orgullo que a mi misma llego a sorprenderme. No  porque no crea que merezco lo mejor pero me sorprendió reafirmarme en rabia, soberbia y prepotencia, esa no soy yo.  
Hace unos días me dí cuenta que no había sido yo la que había marcado el tiempo, me habían disfrazado la verdad y yo me lo había creído, me habían marcado claramente un punto y final. Cuando yo tomo una decisión, sea la que sea, no espero jamás respuesta de los demás, suelo sentir que tengo por delante un nuevo camino y esta vez no me sentía así.
Al abrir los ojos no había lugar a rabia, ni penitencia, la verdad  por mucho la disfracemos, cuando te enfrentas a ella duele. Pero duele una sola vez, no más, el tiempo que te estanques en ese dolor, eso ya es cosa tuya. En cambio cuando la disfrazas hasta que llegas a descubrirla es un camino muy duro, donde tus sentimientos están sometidos a una montaña y cuando al fin tocas fondo te sientes realmente agotada. En ese punto lo reprochable son los disfraces, los edulcorantes y la compasión.
Entonces es cuando me pregunto que es lo realmente me duele, la verdad o la falta de sinceridad.
Hoy he recibido una llamada realmente inesperada de una de las personas más sinceras que se han cruzado en mi camino. Y lo digo porque yo sufrí las consecuencias en primera persona de su sinceridad, cosa que no me gusto ni un pelo pero que jamás me reprochó y respetó. Ha pasado de aquello casi un año y mis ultimas palabras puedes creerme, tampoco fueron muy cordiales, me falto decirle un ahí te pudras, ahora dudo si llegue a decirlo pero estoy completamente segura que lo pensé.
Te preguntaras que importancia puede tener una llamada de una persona con la que termine sin más. Y si realmente las cosas suceden por algo, esta llamada ha sucedido en el momento justo y necesario. Lo primero que he sentido al ver su nombre en mi teléfono ha sido respeto, el mismo que mostró hacia mi en su momento.
Es curioso ver que cuando no tienes nada que esconder se puede hablar de todo, sin rencor,  ni reproches, es más eres capaz de reconocer aquello que no supiste hacer bien sin  excusas, ni porqués, simplemente porque se te cuzaron los cables.
Estoy cansada de oír que soy buena persona, que tengo un corazón muy grande, etc.. puede que sea así tampoco me preocupa demasiado lo que piensen los demás, me preocupa solo dormir las pocas horas que duermo tranquila y eso solo lo consigo siendo fiel a mis sentimientos. El caso es que a veces tampoco he sido del todo sincera y he jugado disfrazar la verdad. Excusándome en aquello que jamás he mentido, solo he omitido hechos. Y que esos hechos fueron consecuencia de algo que me hacia sentir mal. Son simples mecanismo de defensa, de no aceptar la evidencia, en mi caso  reconozco que he sido una cobarde.
La única conclusión a la que he llegado es que cuando tu no eres sincera, no expones y no cuentas, la verdad te abofetea la cara tantas veces como te niegues a aceptarla.
Yo, estos días he tocado fondo, me ha costado pero he visto la verdad, me ha dolido y he fondeado lo que he necesitado. Hoy siento que me reafirmo de nuevo, esta vez desde la evidencia, sin esperar nada, ni a nadie, sin restricciones para no ofender, ni intención de quedar bien. Quien realmente te aprecia te habla claro aunque te duela.
Entonces ¿En que punto me encuentro ahora? Con la verdad en la mano, es cuando me ha tocado tomar decisiones y ahora si se plantea un nuevo camino.

martes, 19 de febrero de 2013

Evolución

Se dice que la inspiración nace de dentro y cuando el creador esta melancólico, herido, triste o simplemente un poco borracho, su ingenio se agudiza. Solo los verdaderos genios son capaces de transmitir sentimientos en cualquier momento indistintamente de cual sea su estado de animo.
Yo, soy una simple aficionada, no puedo negarlo y solo escribo cuando me mueve algo. Aunque he aprendido la lección, ya no hablo explícitamente de aquello que me trastorna y utilizo aquella sensibilidad para dar salida a otras cosas que no se apreciar en otros momentos. Como es ahora el caso.
Hace aproximadamente unos seis meses escribí una entrada de las que más orgullosa me he sentido desde que inicie esta pagina. No sé si la recodáis, se llamaba "Cambio". Ciertamente en esos momentos empecé una serie de cambios en mi vida que me daban bastante respeto.  Sentía miedo al principio pero decidí dejarme llevar. Casi lo conseguí y llegué a disfrutar de ellos. Pero de repente llega un momento en el que el cambio ya esta terminado y estar acomodado no es suficiente, entonces entra la evolución.
¿Ha que llamo yo evolución? El cambió ya se ha producido, nos hemos adaptado y acostumbrado a el, eso tiene claramente unas consecuencias, es el momento de evaluarlas. Supongo que la evaluación es fácil, solo tengo que ver si me siento mejor o peor que hace seis meses.  La verdad es que no sé la respuesta, lo que sí sé es que soy distinta. Yo realmente no he cambiado, sigo siendo Sònia Petònia. La que habla por los codos, la que se despista con cualquier cosa, la que canta a todas horas aunque lo haga fatal, la que tiene ese pronto tan malo y la que tiene una difícil relación con su GPS, esa soy yo. Bueno soy muchas más cosas y mucho mejores que estas pero estas son las primeras que se me han ocurrido que en estos seis meses no han cambiado, ni evolucionado y salvo mi relación con el GPS, cuando me compre otro mejor, no creo que nunca cambien.
Aun así sigo sintiéndome distinta, mejor dicho me veo de otra manera. Si bien empezaba a aceptarme con todos mis miedos, ahora sé la fuerza que tengo. He aprendido que mi genio sale cuando me siento herida, me defiendo y me protejo; que hablo porque me gusta la gente, que hay gente que necesita que le hable, esa misma gente que me escucha y me recoge cuando necesito hablar. Que me gusta cantar porque la música me da vida y tengo mucha energía y me despisto porque no soy ajena a lo que sucede a mi alrededor.
¿Valió la pena el cambio?  Yo  estoy segura que sí, puede todo haya ido genial o que el resultado no fuera el esperado, el que yo me proponía o por el cual me había ilusionado. Pero la evolución esa es la parte realmente importante, aquella que te abre la puerta a otro cambio o otra oportunidad, que no tiene que empezar hoy, ni mañana, todo llega en su momento pero te recuerda que siempre valió la pena haberlo intentado y si se da el caso valdrá la pena volverlo a intentar.


lunes, 11 de febrero de 2013

Los días enteros

Hace siglos que  no escribo, de verdad que lo echaba de menos, parece ser que últimamente no encuentro el momento para ordenar mis ideas. Esto tiene una parte positiva y otra negativa. Si no tengo un momento para dedicarme a escribir petoniadas, quiere decir que estoy muy ocupada, sin tiempo para dar vueltas a las cosas, pero a la vez, sin tiempo de poder apreciarlas o valorar las enseñanzas.
Cuando escribo en este blog, lo hago de mi y de mis pensamientos, es lógico. Soy de las que piensa que no puedo hablar de las cosas que no conozco por eso hablo de mis experiencias. El caso es que hablar de mi o lo que siento, es lo que hago siempre, eso me convierte en una persona bastante egocéntrica. Supongo que quien me conoce lo sabe, quien me quiere me acepta y el resto me respeta o directamente me ignora.
Bien es cierto que una no puede pasarse el día pensando en los demás, pero si encontrar el equilibrio, aprender a callar y saber escuchar. Eso seria lo ideal. Pero he de ser sincera conmigo misma, yo soy así.
Es algo de lo que una no se siente orgullosa pero se acepta tal y como es. Sinceramente creo que hasta que no eres capaz de reconocer tus defectos, no puedes encontrar la manera de compenasarlos, en el caso que sea necesario, e incluso ver la parte positiva de los mismos.
Nos empeñamos en ver la parte negativa de los defectos pero muchos veces esos defectos son esas virtudes que te diferencian del resto de las personas y te une a otras como tú de peculiares.
Me sorprende la seriedad con la que he iniciado este post, al principio iba con miedo, hacia tanto que no escribía que no sabía si sería capaz de ordenar ideas. Y todo ha empezado a fluir al recordar algo que me ha sucedido esta mañana y me ha hecho ver que no tengo remedio. Pero tampoco voy a darle más importancia de la que tiene. Para que hacer caso a medio días, habiendo días enteros.
Esta frase me la dijeron por primera vez hace mucho tiempo en un contexto de bromas y risas. Y el paso del tiempo me ha enseñado a entenderla.  Yo suelo aplicarla cuando me da la gana y en distintos contextos. Pero de todos extraigo la misma conclusión, no dedicar tiempo a aquello que no vale la pena, habiendo cosas que si la valen.
Creo que por eso la digo tanto, porque a veces lo olvido y me despisto con cosas que no me generan buenos sentimientos y esta frase me recuerda aquellas cosas que me hacen sentir bien. Quería compartir esta frase en mi blog, puede que siempre este hablando de mi y  muchas de las cosas que cuento no son interesantes pero hay otras que vale la pena compartir.

 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

De noche

Envidio a aquella gente que es capaz de dormir toda una noche de lo que vulgarmente se conoce como " dormir del tirón". Puedo recordar alguna situación límite en la que he sido capaz de dormir sin despertarme ni una sola vez, vamos recuerdo una concretamente que no me desperté ni cuando sonó el despertador, llegue a trabajar a las doce de la mañana. Claro que eso fue en una ocasión y por un caso excepcional.
A lo que sí estoy acostumbrada es a despertarme una o dos veces cada noche,  ahora, ya lo llevo bien. Los primeros años de mi vida fueron duros, para mi madre más, pasó de los llantos de un precioso bebe, a los gritos de una niña repelente diciendo "Mamaaaaaaa, tengo sed". La pobre, con lo que a ella le gusta dormir, me lo consintió unos cuatro años, hasta que un día me dijo "te dejé el vaso en la mesita, no me molestes más". 
En esa época empecé a darme cuenta que no se trataba de sed, simplemente me había despertado y no me podía volver a dormir. Recuerdo un día que fui a la cama de mi madre llorando diciéndole que se me había olvidado dormir.
Y es que llega un punto en el que asumes que no te vas a dormir porque a ti te de la gana, ni porque al día siguiente tengas que madrugar, da igual que estés cansada o vayas relajada, eso no depende de ti, te quedas en la cama dando vueltas esperando que te vuelva a visitar el sueño, mientras tu cabeza se dedica a pensar.
Pensar... pensar es malo, muy malo, bueno aclaremos el contexto, es malo a las tres de la mañana, cuando todo el mundo esta durmiendo y solo te acompaña el silencio.
En esos momentos en los que físicamente estas reventada, la oscuridad de la noche solo trae con ella pensamientos negativos. Empiezas repasando tu día. Todos los días pasan cosas buenas y malas, recordemos que seguimos estando en mitad de la noche, en esos momentos no sé porque, solo te acuerdas de las malas y después vienen de los porqués. Seamos sinceros, no hay respuestas para todo, pero de noche, como tampoco tienes nada mejor que hacer, las buscas, a veces las encuentras y si no te las inventas.
Hay otras noches que te da por filosear, piensas en la vida, en la muerte; otras te montas películas o indagas en secretos de la gente.
Este tipo de cavilaciones no siempre me hicieron bien, si bien es cierto que cuando sale el sol muchas veces los malos pensamientos se disipan, muchas otras esa negatividad queda impregnada el resto del día.
Como ya me conozco, cuando veo que la mente se me dispara, me levanto de la cama y me pongo el televisor, a veces leo libros o escribo y si es tan tarde que se puede decir que es temprano he llegado incluso a ponerme a limpiar la casa.
Estoy describiendo el caso más extremo, tampoco es justo,  la noche tiene cosas buenas y malas, como también la tiene el día. De noche me nace la inspiración, de noche me acuerdo de las personas a las que quiero,  de los que están y de los que se fueron. Es ese momento en el que paras toda esa actividad frenética que tienes durante el día y te encuentras contigo misma.
Si bien es cierto que descansar es necesario y posiblemente sea esa mi gran queja, el insomnio no me deja descansar, es igualmente necesario escucharte. Hay personas que van por la vida sin preguntarse nada. Respetable, cómodo pero insustancial.
De mis noches de insomnio y sus grandes cavilaciones han salido las decisiones más importantes de mi vida, que solo la luz del día me han dado la serenidad o la fuerza para llevarlas a cabo.
Al final me doy cuenta que solo depende de mi adaptarme a las circunstancias, podéis preguntaros porque no tomo nada para remediar mi problema, a veces lo hago, solo cuando veo que la situación se me va de las manos, noches enteras sin dormir o cansancio extremo. El caso es que me he acostumbrado a mis despertares. Ya forman parte de mi,  puede que ellos me enseñaran a escucharme, ordenar mis ideas y poder plasmarlas en este blog.
Dicen que cuando no puedes contra el enemigo, la mejor opción en unirte a el. Puedo extraer la conclusión que todo lo malo tiene su parte buena, solo depende de una encontrarla. Puede que mis ojeras hoy no queden del todo disimuladas con el maquillaje y esta noche tenga que recurrir a la valeriana, pero de mi despertar de anoche nació este post.

domingo, 21 de octubre de 2012

Sin obligación.

Hace unas horas empecé a escribir un post, cargado de negatividad e ironías, uno de esos de brillante inspiración que si lees detenidamente puedes ver mi alma al desnudo.
Hacia dos meses que no publicaba nada, no me parecía bien que después de tanto tiempo sin decir nada terminara publicando algo que dista tanto de mi, solo porque he tenido una mala semana. Así que cerré mi portátil, me fume un cigarro y decidí volver a empezar.
Sera entonces verdad aquello de lo que tanto he presumido este ultimo año y finalmente he madurado. Parece ser si, finalmente aprendí a digerir distintas situaciones y sentimientos que sin perder el norte.
Durante muchos años no he sabido controlar, ni gestionar, correctamente mis sentimientos, cuando algo fallaba, todo en cadena iba mal. Me excusaba diciendo que no lo podía controlar, sinceramente  tampoco era una excusa, era una realidad. Jamás me había propuesto realmente  controlarlo.
Pero un día hace aproximadamente un año que no podía levantarme de la cama, me dí cuenta que había tocado fondo y aquello no podía volver a pasar. El detonante de aquella espiral de negatividad había sido una tontería pero terminó paralizado mi vida, como muchas otras veces había pasado ya.
Entonces empecé a cambiar la manera de hacer las cosas, deje de preguntarme por que y comencé a preguntarme que es lo que me pasaba. Voy a explicarme mejor, ante un disgusto deje de preguntarme porque me había pasado eso a mi y empecé a preguntarme realmente cual era mi sentimiento. No es lo mismo sentir rabia que impotencia, ni sentirte triste que decepcionada.
Una vez había aprendes a identificar el dolor tienes más herramientas para neutralizarlo. Es como cuando te duele la cabeza no te vas a poner venda en ella, te tomas ibuprofeno y este al rato desparece, pero si te pones una venda en la cabeza, esta te seguirá doliendo y la presión de la venda terminara por resultarte incomoda. De la misma manera que si tienes la gripe no puedes tomar nada, tienes que esperar a que el virus complete su ciclo y guardar cama.
De todo al final se aprende de lo que lees, de lo que ves y de lo que a ti te pasa, claro que es mucho mejor aprender en los dos primeros casos pero es en este ultimo en el que la lección queda asimilada con sobresaliente.
Releyendo mis palabras me doy cuenta del tono serio que han tomado, lejos de la realidad que yo pretendo expresar, supongo que me expreso en tono sosegado y reflexivo que es como me siento ahora mismo. Producto único y exclusivo de haberme dedicado un fin de semana exclusivo para mi. Hacia tiempo que no me lo dedicaba y no me escuchaba tan detenidamente, me echaba de menos. Me molesta que haya tenido que tomármelo después de una mala semana, puede que esa sea la única manera que tenga actualmente de ponerme freno. Yo suelo ir acelerada, pendiente de cuarenta cosas a la vez y este fin de semana me he recluido en casa, solo he hecho aquello que me apetecía, que ha sido nada.
Así que tengo tres lavadoras por poner, platos que fregar en la cocina y dos dedos de polvo mueble del comedor. Lo mejor de todo es que no me preocupa nada. Se que lo voy a hacer todo hoy, no porque sea mi obligación, solo porque me gusta ver las cosas recogidas.
Cuando las tareas las realizas porque es tu obligación se vuelven pesadas y las haces de cualquier manera, la diferencia esta en hacerlas pensando lo que ellas te aportan, ver mi casa ordenada me transmite tranquilidad, como también me la transmite el olor a sabanas limpias.
Creo que toda mi vida ha estado cargada de obligaciones y tareas pendientes. Todo parece empezar desde la tierna infancia ya tienes que empezar recogiendo los juguetes, sigues en el colegio sus deberes, exámenes y demás mierda,  hasta que un día te pones a trabajar, te independizas y solo pagas facturas.
Puedes ver el aspecto negativo a todo esto, solo vivo para trabajar y pagar facturas, el caso es que yo lo miro desde otro ángulo. Trabajo para poder vivir, pago las facturas de aquellas cosas que me hacen que mi vida sea más cómoda. Tampoco ahorro un duro, faltaría más, yo me lo gano, yo me lo gasto, lo que me queda claro.
Puede que me este volviendo demasiado pasota y me haya montado la vida a mi manera, no es la primera vez que oigo "Sonia, de mayor quiero ser como tu", tampoco lo recomiendo y la verdad me asusta que la gente me diga eso y  más si son mayores de cincuenta.
Es lo que me faltaba a este fin de semana, mi fin semana, publicar después de dos meses, no he contado nada trascendental, como siempre me expongo pero nadie se imagina lo que me libera eso.
De nuevo entrando en el tema de las obligaciones, estos ultimos tiempos me obligue solo a publicar algo que realmente valiese la pena, cosa que dista mucho de la idea por la cual inicie este blog, evidentemente creo que he ido ganando en calidad, lo que también me pregunto si perdí mi esencia.
Es lo que decía, tenemos cientos de obligaciones impuestas ya desde pequeños, tenemos también que obligarnos y ponernos normas en el resto de circunstancias de la vida.
A mi me relaja escribir, escribo mucho, pero si aquello que escribo no es bueno lo borro, lo rompo o lo tacho. ¿Por que?
Puede que dentro de la palabra obligación hemos añadido la ambición, la perfección o simplemente tradición. De lo único que si me siento obligada es a ser feliz y buscar esas cosas que me la proporcionan, el resto con el tiempo y un cubata solo son pamplinas.
Así que rompiendo con mis propias imposiciones, he vuelto a escribir algo que no cuenta demasiado pero en su esencia me acerca un poco más a mi felicidad. Hasta la próxima.


 
 
 

sábado, 25 de agosto de 2012

Cambio

Todos aquellos que me conocen saben que los cambios no son mi fuerte, de primeras mi naturaleza tiende a bloquearse y negarse a estos. Cosa que con reflexión y algunos casos porque no me queda otra, termino por aceptarlos y adaptandome a la perfección a ellos.
¿Quien lo diría de mi? ¿Como puedo tener aun esa resistencia al cambio, cuando en los últimos cinco años se ha transformado tanto en mi vida?
Yo, que en apariencia soy tan decidida y segura de mi misma, tengo identificada esa  negación inicial, es una forma poco usual de ocultar el miedo. Si no hay cambio me quedo como estoy. Suena extraño, sí, pero aunque la situación actual no sea del todo buena al menos sé que la controlo, lo nuevo es algo que no conozco, es entonces cuando se plantea ese nuevo reto, el momento que me invade el miedo, pavor a no ser capaz de adaptarme a él o lo que es peor, a equivocarme en una decisión que no tenga marcha atrás.
Esperar que las personas cambien suele ser un error, como me dijo una vez mi amiga Barbara "Sonia, la gente no cambia, la gente descansa", es entonces cuando suelo decir que lo que hacen las personas es evolucionar.
Realmente es eso la esencia de los cambios, la evolución. He cambiado de trabajo muchas veces, ese tipo de cambio siempre lo he elegido yo aunque jamás estuvieron exentos de ese miedo, alguna vez me equivoqué, otras veces acerté. Al final, con los años, llegue a la conclusión que esos cambios eran totalmente necesarios para mi evolución, en este caso profesional.
Hace un año mi jefe me pregunto si me veía trabajando en el mismo sitio dentro de cinco años, yo le respondí que no lo sabía, solo si allí me sentía bien.
Y es cierto que jamás cambiaré y seguiré sintiendo miedo cuando haya un cambio en mi vida, lo que mi evolución personal me ha enseñado es que los cambios son necesarios muchas veces para encontrar la felicidad.
Y son esas cosas las que me hacen sentir que estoy viva. Sentir miedo es humano, como también lo es sentir esperanza, ilusión y la satisfacción que produce saber que todo va bien.
Estancada en el miedo, llámalo también comodidad he vivido años totalmente sin evolución. Es fácil anclarse en eso, una parte de ti lo agradece. Estabilidad, adoro esa palabra, solo en la teoría pero a la práctica esa palabra suele convertirse en algo muy peligroso y es la resignación. Acomodarte a una rutina, acomodarte a que todos los días sean iguales, acomodarte a sentir el control de tu vida.
Durante este ultimo año me he dedicado a observar mis reacciones en función de mis sentimientos, mejor dicho analizar mis sentimientos para entender el porque de mis reacciones, esto me ha enseñado muchísimas cosas de mí, pero también me ha permitido observar más a las personas.
Me he dado cuenta que hay dos clases de personas, las que viven y las que sobreviven. Las que viven, pueden tener vidas estables, algunas están solteras, otras con su pareja e hijos pero no esperan que les impongan cambios ni los demás, ni las circunstancias, si tienen rutina simplemente es porque adoran esa rutina y si se convierte en algo pesado actúan para propiciar el cambio. Por otro lado están los que sobreviven, son aquellos que lo que tienen  ya les esta bien, no esperan demasiados cambios, otros les gustaría las cosas cambien algún día y dicen vivir con resignación lo que les ha tocado vivir ahora. A mis ojos de resignación nada, yo le llamo estar apalancado. Cuando oyes hablar a estas personas siempre esperan que el cambio venga de fuera, tienen que venir tiempos mejores, el tiempo todo lo pone en su sitio, cuando... siempre hay un condicionante externo. Siempre suelen estar lamentandose.
Puedo pensar que yo he sido superviviente mucho tiempo, siempre en estado de espera. Pero un día me toco aprender a vivir y descubrí que aquello que me impidió hacerlo antes se llamaba miedo. Perdí la vergüenza a reconocer que lo tenía y ha decir que aun lo tengo. Aprendí cambiar la palabra "no puedo" por decir "lo haré, a mi ritmo, poco a poco, para que se me pase el miedo".
Este ultimo mes en mi vida han habido varios cambios, alguno me lo han impuesto, el más importante lo he promovido yo, me ha costado mucho propiciarlo, siempre tenía la excusa  y la lamentación, estaba "apalancada" como digo yo. Mis excusas, las que quieras, de mis lamentaciones solía hacer chistes. Pero hoy cerré definitivamente la puerta del pasado y vivo en cambio,  hoy de nuevo tengo ganas de escribir. Tengo miedo porque no se como serán ahora las cosas, me tendré que adaptar, lo sé y es lo estoy haciendo. Lo que no recordaba es esa dulce sensación que aparece cuando va retrocediendo el miedo, se llama ilusión.

 

viernes, 20 de julio de 2012

QUÍMICA

La mitad de mi vida ha estado relacionada con la química. Hace diecisiete años decidí seguir esa rama para dedicarme a ella laboralmente.
Visto desde fuera mi única relación con ella es laboral pero la verdad es toda mi vida esta basada en ella. Mi vida y la de todos.
No hace falta que explique como se hacen los niños, pero si tengo claro que de la química que unió a mi padre y mi madre aparecí yo. Luego se ve, que dentro de mi madre también se produjeron otras reacciones que algo tuvieron que ver con mi desarrolló y eso.
Temas bioquímicos aparte, la química a la que yo me refiero es aquella que surge entre las personas, esa extraña conexión que sin explicación alguna, existe desde el primer día que conoces a alguien.
Bien es cierto que hay personas más extrovertidas que otras, precisamente yo soy de esa clase de personas que no calla ni cuando duerme. Me hago amigos en todos sitios y en muy distintas circunstancias. Eso solo es por lo mismo, me gusta hablar, chafardear y criticar. Pero hablando de química realmente la siento con poca gente.
Puede que el caso donde más se evidente es en la intimidad con un hombre, hablo de mi caso, claro, como mujer heterosexual que soy. Puede que tengas al hombre más guapo del mundo contigo, incluso que te de los besos más tiernos que hayas probado pero a la hora de la verdad, se trata de un acto mecánico que si satisface pero sabes que le falta algo o todo.
Entonces es cuando te das cuenta que falta la química, aquella que te hace perder la cabeza, algunos le llaman amor pero yo tampoco estoy tan segura de ello. Lo que realmente pienso es que solo nos podemos enamorar de las personas con las cuales ya hay esa atracción, pero esa atracción o perdición, la puedes sentir sin estar enamorado. Del mismo modo que creo que es imposible que nazca química con el tiempo. Es decir que si es cierto que el roce hace el cariño, pero solo eso cariño.
Pero estas reacciones existen en todos sitios, hay personas con las que convives diariamente, no discutes pero tampoco te entiendes. Hay otras a las que solo ves de vez en cuando pero ese encuentro esta lleno de conversaciones distendidas, risas y buenas energías.
Yo me pregunto si la química puede desaparecer de un día para otro. Evidentemente creo que si las conexiones con el tiempo pueden perderse. Ya que bajo mi punto de vista todos estamos en continua evolución. Pero...¿Puede desaparecer de repente y sin dejar rastros? Creo que eso es imposible. Muchas veces nos queremos convencer de ello sobretodo para protegernos.
Pero los recuerdos siempre quedan y una de las cosas que más me gustan el que al final siempre se quedan los buenos en tu cabeza, eso son para mi los restos.
Cuando te haces mayor, dicen, que te haces más exigente, realmente pienso que inconscientemente dominamos más la química. Queremos que esta sea la más fina posible. Y es entonces cuando te das cuenta que no existe con todo el mundo y lo difícil encontarla.




jueves, 14 de junio de 2012

Mis cruces y el tiempo

Toda mi vida he convivido con un cruz llamada impaciencia. Todo tenía que ser inmediato. Son innumerables aquellas empresas que que abandonado solo porque los resultados de estas no eran inmediatos.
Como innumerables son de disgustos que sufrido porque las cosas no iban al ritmo que yo quería, en el mejor de los casos me enfadaba, en el peor, me deprimía. Solo hoy me doy cuenta que estoy casi en el mismo punto de partida. La pena es que obsesionada con la meta no he disfrutado de los pequeños pasos del camino.
También es ahora cuando soy consciente de toda la energía que he perdido preocupandome innecesariamente por cosas que solo el tiempo iba a poder poner en su lugar.
Ultimamente estoy oyendo mucho la expresión  "perder el tiempo" es curioso como ahora que mi cruz cada vez es más pequeña, soy más consiente de lo que significa esa frase. El tiempo no se me escapa por llegar antes a ningún sitio, el tiempo lo invierto solo en aquello que me hace disfrutar del camino. Porque en esta vida solo hay un final, el resto realmente son etapas y nadie a dicho que  para todos sean las mismas.
Echando la vista atrás solo me quedo con los buenos momentos y de solo me rodeo de la gente que me los proporciona.
Podemos ver esa parte negativa en la que me he convertido en una persona interesada y lo a lo que yo llamo impaciencia se puede llamar inconstancia y falta de voluntad.  Puede ser verdad, aunque a mi a estas alturas... me da igual. Soy la primera en admitirlo, tengo una guitarra  bien guardada, un curso de italiano del que solo he hecho tres lecciones de las cuarenta, cinco libros empezados y tres bufandas a medias por tejer. A eso yo le llamo hiperactividad y falta de tiempo.
Realmente es contradictorio que una persona impaciente, siempre llegue tarde a los sitios. Algunas veces si es cierto que lo hago aposta pero la mayoría de verdad que no. Esa es mi otra cruz.
Un ejemplo de las veces que lo hago ex profeso es cuando quedo con el chico que me gusta, puede que haga dos horas que este arreglada en casa, sentada en el sofá y que me haya fumado medio paquete esperando que llegara la hora, aun así  rara es la vez que yo llegue la primera, no me da la gana que piense que estaba impaciente por verle. Rarezas de una... pero vamos que esas veces son las menos. Lo habitual en mi, es ir siempre corriendo.
De mi otra cruz poco puedo decir, solo me queda disculparme por las esperas,  y admitir que tengo un serio problema para optimizar el tiempo. No soy lenta es que vivo en un universo paralelo en el que el reloj va a su bola.
Entiendo que a la gente le moleste tenerme que esperar, entiendo perfectamente que piensen que soy una impresentable, lo soy, a mi favor solo digo "Nunca tengo prisa por llegar pero tampoco en irme" y puede que ese sea problema.
Hoy me ha tocado hablar del tiempo, porque hacia mucho tiempo que no publicaba nada. Lo dicho este post a tardado en llegar ( me ha salido algo flojo) pero seguro que no sera el ultimo. Así que si estas esperando el próximo viniendo de mi tardará pero seguro que llegará.